Historia de Europa

El mito de Merlín: origen, profecías y legado

Primeras referencias

Los registros más antiguos que mencionan a Merlín aparecen a principios del siglo X, en obras como Armes Prydein y Y Gododdin. En aquel entonces se le describía solo como un profeta llamado Emrys, nacido en Caer‑Fyrddin (actual Carmarthen). Con el tiempo, el nombre galés Myrddin se latinizó como Merlinus, y su figura pasó de ser un simple adivino a la de mago, consejero y figura clave en el reinado del rey Arturo.


Orígenes familiares

Según la tradición, Merlín sería hijo ilegítimo de la princesa real de Dyfed. Su padre, según la versión oficial, era un ángel que visitó a la princesa; los opositores, sin embargo, hablaban de un íncubo, un espíritu maligno. La historia de su nacimiento habría servido para encubrir el escándalo de una posible relación con Morfyn Frych, príncipe menor de la Casa de Coel. Merlín fue bautizado de pequeño, lo que, según la leyenda, neutralizó la parte “diabólica” de su naturaleza, aunque sus poderes permanecieron intactos.


Vortigern y la fortaleza de Dinas Emrys

Tras la retirada romana, el usurpador Vortigern buscó refugio en Snowdonia y quiso construir una fortaleza en Dinas Emrys. Cada noche el edificio se derrumbaba y los magos de su corte le aconsejaron sacrificar a un niño huérfano. Merlín, sin padre humano, fue ofrecido como víctima. Antes de que se consumara el sacrificio, utilizó su visión para revelar que el problema era una piscina subterránea donde habitaban un dragón rojo y otro blanco. El dragón rojo simbolizaba a los britanos y el blanco a los sajones; su lucha presagiaba la caída de Vortigern y la sucesión de Ambrosio Aureliano, luego Uther y, finalmente, el futuro rey Arturo.


Merlín y los orígenes de Stonehenge

Tras la masacre de nobles británicos en una conferencia de paz (460 d.C.), Ambrosio consultó a Merlín sobre la construcción de un monumento conmemorativo. Merlín, acompañado de Uther, viajó a Irlanda y trajo los gigantescos bloques de Chorea Gigantum. Con su poder los trasladó a un sitio al oeste de Amesbury, donde fueron erigidos como lo que hoy conocemos como Stonehenge.


El papel de Merlín en la vida de Arturo

Uther, enamorado de Igraine (Ygerna), recurrió a Merlín para que le permitiera poseerla. El mago aceptó a cambio de que el hijo nacido de esa unión fuera su pupilo. Transformado en la imagen de Gorlois, Uther engañó a Igraine, la hizo quedar embarazada y, tras la muerte de Gorlois, nació Arturo.

Merlín se convirtió en tutor del joven rey, criándolo bajo la protección del señor Ector. Cuando Arturo alcanzó la edad adulta, Merlín organizó la famosa prueba de la espada en la piedra (Caliburnio), de la que sólo Arturo fue capaz de extraerla, proclamándolo rey. Más tarde, Merlín persuadió a la Dama del Lago, en la fuente de Barenton (Bretaña), para que entregara a Arturo la espada mágica Excalibur.

En los relatos de Geoffrey de Monmouth, Merlín también diseñó la Mesa Redonda y acompañó al herido Arturo hasta la isla de Avalon para curarle.


El fin de Merlín

Una de las versiones más difundidas cuenta que Merlín se enamoró de Morgana, la media hermana de Arturo. Tras enseñarle sus artes, ella superó al mago y, para evitar quedar bajo su dominio, lo encerró en una caverna o tumba. Los lugares asociados a su sepultura incluyen el Merlín Mound en Marlborough (Inglaterra), Drumelzier en Escocia, Bryn Myrddin cerca de Carmarthen, el Tombeau de Merlin en Bretaña y la isla de Bardsey (Ynys Enlli) en Gales.


Legado y controversia

Merlín sigue siendo una figura enigmática: algunos lo ven como un loco con don de profecía, otros como un sabio druida. Sus episodios alternan momentos de claridad suprema (asesorar a Arturo, hablar con elementales) y actos irracionales (amar a Morgana, ser engañado por sus propias emociones). Esta dualidad lo convierte en un personaje fascinante que, siglos después, sigue simbolizando la magia y la sabiduría en la cultura popular.