Historia de Europa

La vida de Odoacro, creador de la Pax Bárbarica

Odoacro suele aparecer en los libros de historia como el hombre que puso fin al Imperio Romano de Occidente, pero muchos detalles de su vida y de su gobierno siguen siendo poco claros.

Orígenes y carrera militar

Se desconoce su origen exacto, aunque todas las fuentes coinciden en que era de origen germánico. Tras la caída del Imperio, la protagonismo pasó de los latinos a los pueblos germánicos, entre los que destacan nombres como Alarico o Genséric, jefes de sus respectivas tribus.

Odoacro no pertenece a ninguna de esas tribus conocidas y su procedencia exacta permanece en el misterio.

En los últimos años del Imperio romano de Occidente, la población latina se mostraba reacia a alistarse en el ejército, que dependía cada vez más de mercenarios germánicos y hunos. En ese contexto, Odoacro se convirtió en general romano alrededor del año 470 y participó en la campaña contra el usurpador Antemio, respaldado por el emperador bizantino Zenón y autorizado por el poderoso burócrata romano Ricimero.

El episodio culminante fue la deposición del último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo, que había sido nombrado por el imperio oriental.

En lugar de proclamarse emperador o rey, Odoacro aceptó el título de patricio concedido por Zenón. Ese título, tradicionalmente aristocrático, se utilizaba frecuentemente para reconocer cierta soberanía a los líderes germánicos sin llegar a considerarlos reyes.

El emperador bizantino había designado previamente a Julio Nepote como emperador de Occidente; sin embargo, Nepote no gozó del apoyo del Senado ni del papa León I y fue asesinado por Odoacro.

Pax Bárbarica

Aunque Odoacro puso fin al dominio imperial, mantuvo intactas las instituciones romanas. El nombre de imperio desapareció rápidamente, pero la administración continuó funcionando bajo el control del Senado y de la burocracia romana.

El nuevo gobernante respetó al Senado, dejó la gestión civil en manos de los funcionarios romanos y delegó los asuntos militares a sus tropas germánicas. Desde la perspectiva de los ciudadanos latinos, su gobierno resultó más “romano” que el de cualquier emperador.

Además, Odoacro favoreció al papa, considerado el pilar espiritual de la época, y firmó tratados de paz con las distintas tribus germánicas, creando un período de relativa estabilidad conocido como la Pax Bárbarica.

Esa paz duró aproximadamente quince años, aunque no estuvo exenta de críticas. El emperador bizantino Zenón, temiendo el poder de Odoacro, apoyó al rey ostrogodo Teodorico para que invadiera la península itálica.

Odoacro demostró más talento en la gestión interna que en el campo de batalla; tras sufrir derrotas en las batallas de Isonzo y Verona, se rindió ante Teodorico en Rávena. Aunque inicialmente Teodorico prometió respetar su vida, al final ordenó la muerte de Odoacro y de su familia.

El historiador Edward Gibbon describió a Odoacro como un monarca “excelente y, en cierto modo, heroico”. Aunque depuso al último emperador romano de Occidente, algunos estudiosos sostienen que el imperio no desapareció realmente en 476, pues el Senado y otras instituciones continuaron existiendo.

En mi opinión, la caída definitiva del Imperio Romano se produjo mucho antes, durante los reinados de Constantino o Teodosio, y lo que quedó después fue solo una fachada romana sin el verdadero espíritu latino.