Historia de Europa

Alarico, el rey visigodo que sitió Roma

Los inicios de Alarico y su vínculo con el Imperio

Alarico I nació en el siglo IV y, como muchos guerreros germánicos de la época, sirvió como mercenario en el ejército romano. En esa época, la frontera del Imperio estaba poblada por tropas de origen germánico, y figuras como el general Stilicho –también de origen germánico– ocupaban los puestos más altos.

Alarico luchó bajo el mando de Stilicho, quien había llegado a ser el poder real del Imperio Occidental. Sin embargo, a diferencia de Stilicho, Alarico no disfrutaba de los privilegios de la corte; no estaba casado con la familia imperial y, al morir el emperador Honorio a los diez años, sus aspiraciones quedaron frustradas.

Conflicto con Stilicho

Cuando el joven emperador Arcadio tomó el trono del Imperio de Oriente, Alarico empezó a saquear la Grecia romana, atacando ciudades emblemáticas como Esparta y Atenas. El Imperio Bizantino designó a un comandante para frenar sus avances, pero la respuesta de Roma fue más decisiva.

Stilicho, ahora al mando del ejército occidental, se enfrentó a Alarico en la Batalla de Pollentia (402), donde el visigodo fue derrotado. Alarico intentó de nuevo en la Batalla de Verona, pero sufrió otra derrota a manos de Stilicho.

La ejecución de Stilicho en 408 dejó un vacío de poder que Alarico aprovechó para intensificar sus incursiones en el norte de Italia.

Alarico, el rey visigodo que sitió Roma

El saqueo de Roma

En 410, tras varios años de presión, Alarico logró entrar en la capital del Imperio Occidental. La toma de Roma no fue un acto de mera venganza por la masacre de los visigodos ordenada por Honorio y su aliado Olímpio; más bien, fue una demostración de la debilidad romana.

Alarico no destruyó la ciudad, pero sí la saqueó, robó sus tesoros y provocó incendios que dejaron la urbe en ruinas. El emperador Honorio, incapaz de organizar una defensa eficaz, permaneció inactivo mientras la capital era violada.

Alarico, el rey visigodo que sitió Roma

Muerte y legado

Tras el saqueo, Alarico se preparó para regresar al norte, pero enfermó gravemente y murió en 410, a los cuarenta años aproximadamente. Su hermano, Athaúlfo, tomó el liderazgo de los visigodos y, en un gesto político, se casó con Galla Placidia, hermana del emperador.

La figura de Alarico marca uno de los hitos más simbólicos del declive del Imperio Romano de Occidente, al demostrar que una potencia germánica podía desafiar y humillar a la antigua metrópolis.