Tras la independencia de la Gran Colombia, Simón Bolívar designó al general venezolano Juan José Flores como gobernador del Distrito Sur (Quito, Guayaquil y Cuenca). Sin embargo, la ambición de Flores lo llevó a proclamar la independencia del Estado de Ecuador en 1830, creando un país con fronteras inciertas y escasas comunicaciones entre sus tres ciudades principales.
El mandato de Juan José Flores
Flores se autoproclamó presidente y, bajo su gobierno, nombró a 21 “ciudadanos notables” (siete por ciudad, todos terratenientes y amigos suyos) para aprobar la primera Constitución republicana. En su tercer mandato, un levantamiento popular derrocó al dictador y a su guardia praetorian.
El pacto de Virginia y la conspiración europea
Antes de aceptar la derrota, Flores redactó el Pacto de Virginia, que le garantizaba estatus militar, la conservación de numerosas propiedades y una pensión de 20 000 pesos a cambio de ceder el poder. Desde el exilio en Europa, el general urdió un plan para recuperar el control: viajó a Inglaterra, contrató al irlandés Richard Wright para reclutar mercenarios, armas y buques, y buscó apoyo en Francia. Incluso propuso convertir a Ecuador en una monarquía bajo un príncipe europeo, con él como regente.
El sueño monárquico de la reina María Cristina
María Cristina de Borbón, viuda de Fernando VII y regente de España, apoyó con entusiasmo la idea de colocar a su hijo ilegítimo, el sargento Agustín Muñoz Sánchez, en el trono ecuatoriano. La reina, bajo una boda morganática, ocultó su embarazo y, a finales de 1846, Flores reunió unos 1 500 hombres en el puerto de Santander, mientras España soñaba con reconquistar sus antiguas colonias.

El fracaso del proyecto
Wright logró reunir dos batallones de 400 hombres y tres buques, pero la conspiración fue descubierta por el embajador peruano Juan Manuel Iturregui, quien alertó a las embajadas latinoamericanas. La prensa británica denunció el plan como una amenaza a sus intereses y confiscó los barcos. Flores, entonces en Madrid, intentó recuperar los buques sin éxito y permaneció varios meses en París. El episodio le valió el apodo de “Rey de la noche”.
Consecuencias diplomáticas
Tras el fracaso, el ministro peruano José Paz Soldán convocó al Congreso Americano de 1847 en Lima, que dio origen al Tratado de Confederación de 1848, antecedente de la Liga de Naciones, la OEA y la ONU.
Colaboración de Carlos Suasnavas.