Historia de Europa

La Guerra de Mitrídates y la vida de Mitrídates VI

La Guerra de Mitrídates y la vida de Mitrídates VILos manuales de Yamakawa y sus glosarios hablan de la "Rebelión de Mitrídates". Como Mitrídates nunca fue esclavizado por Roma, resulta más apropiado denominar a este conflicto la Guerra de Mitrídates.

La guerra que enfrentó al mundo griego y al romano

En esta ocasión repasaremos la Guerra de Mitrídates, la única en la que los mundos griego y romano se enfrentaron directamente.

El sobrenombre de "Manu"

Al igual que Alejandro Magno, Mitrídates adoptó el epíteto Manu ("gran rey"), convirtiéndose en "Mitrídates Manu". Este título resaltaba su pretensión de ser el campeón del mundo helénico en el siglo I a.C.

Infancia bajo el control de su madre

Mitrídates VI nació en el reino de Ponto, hijo de Mitrídates V. Ponto, situada en la costa del Mar Negro, había heredado la cultura griega desde Alejandro y superaba a Roma en nivel cultural.

La Guerra de Mitrídates y la vida de Mitrídates VI

Su madre, Laodice, era una mujer culta que gobernó como regente cuando su padre murió cuando Mitrídates tenía apenas 12 años. Según la tradición, el joven príncipe escapó al exilio, regresó y derrocó a su madre, convirtiéndose en rey de hecho y de derecho.

Este episodio es singular en la historia: muy pocos casos documentados presentan a un hijo que mata a su madre para tomar el trono.

Las guerras mitridáticas

Primera Guerra Mitridática (88‑84 a.C.)

Roma intervino tras la supuesta masacre de 80 000 ciudadanos romanos en Asia Menor, aunque algunos historiadores creen que el conflicto fue provocado por Mitrídates para desafiar a Roma. Sea cual sea la causa, la guerra se libró entre la República romana y el reino de Ponto, convirtiéndose en una lucha por la hegemonía en Asia Menor y el mundo helénico.

El resultado fue una victoria aplastante de Roma, liderada por Sila, que contó con tropas de alrededor de 30 000 hombres frente a los casi 100 000 de Mitrídates. La diferencia en entrenamiento, disciplina y suministro fue decisiva. El conflicto concluyó con el Tratado de Dardanos, que obligó a Mitrídates a retirarse.

Segunda Guerra Mitridática (83‑81 a.C.)

Tras la retirada de Sila, Mitrídates creyó que podía vencer al comandante romano Mureno. De hecho, obtuvo el control de Capadocia, pero la guerra terminó sin cambios territoriales significativos y con una nueva tregua.

Tercera Guerra Mitridática (73‑63 a.C.)

Con Sila muerto, el joven Luculo tomó el mando romano, pero sus campañas fueron estancadas. El Senado, impaciente, reemplazó a Luculo por Pompeyo, quien había destacado en la guerra de la Hispania.

Pompeyo, apoyado por una serie de victorias en Asia Menor, logró finalmente someter a Mitrídatos. El rey, traicionado por su propio hijo, se suicidó en el 63 a.C., poniendo fin a su ambición de ser el defensor del mundo helénico.

Legado de Mitrídates VI

Mitrídates quedó marcado como el único monarca que desafió con éxito a Roma en varias ocasiones, aunque su suerte se vio opacada por la aparición de comandantes romanos excepcionales como Sila, Pompeyo y César. Su vida, llena de intrigas familiares y militares, sigue siendo un relato fascinante de poder, ambición y tragedia.