Estructura social del Antiguo Régimen
Antes de 1789, Francia estaba dividida en tres estados: el clero (Primer Estado), la nobleza (Segundo Estado) y el resto de la población, formada por campesinos, artesanos y burgueses (Tercer Estado). Los dos primeros gozaban de privilegios fiscales y judiciales, mientras que el Tercer Estado soportaba la mayor parte de los impuestos y las obligaciones feudales. Esta desigualdad estructural generaba un descontento latente entre la mayoría de la población, que vivía en condiciones de pobreza y escasa movilidad social.
Crisis financiera del Estado francés
La situación económica se agravó por varios factores externos e internos. La participación de Francia en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (1775‑1783) drenó los tesoros reales, y los excesos de la corte de Luis XVI, con su vida fastuosa y proyectos de construcción, incrementaron la deuda pública. Para intentar saldar esos déficits, el gobierno introdujo nuevos gravámenes que recaían sobre el Tercer Estado, elevando drásticamente el costo de la vida cotidiana.
Descontento popular y camino a la revolución
La combinación de una estructura social profundamente injusta y una crisis fiscal insostenible provocó una oleada de protestas. En 1789, la convocatoria de los Estados Generales y la posterior formación de la Asamblea Nacional marcaron el estallido del conflicto. La Revolución Francesa surgió como una lucha entre la élite privilegiada y la masa de campesinos y trabajadores, culminando con la abolición de los privilegios feudales y la proclamación de una república basada en los principios de libertad, igualdad y fraternidad.