Inglaterra a finales del siglo XVII
Al concluir el siglo XVII, Inglaterra se configuró como una monarquía parlamentaria. La Revolución Gloriosa de 1688 puso fin al absolutismo y estableció un sistema de gobierno en el que el poder del monarca quedó limitado por el Parlamento.
Este proceso también consolidó la influencia de la aristocracia terrateniente, la gentry y la burguesía mercantil, que formaron la élite dominante de la sociedad inglesa.