Tratado de París (1763)
El Tratado de París de 1763 puso fin a la Guerra Franco‑indígena (también conocida como la Guerra de los Siete Años en Europa). Fue un acuerdo entre Gran Bretaña, Francia y España que redefinió el mapa colonial de Norteamérica.
Cláusulas favorables a Gran Bretaña
El tratado incluyó varias disposiciones que beneficiaron a Gran Bretaña, entre ellas la cesión de importantes territorios franceses.
Adquisición principal: Canadá
El territorio de la Nueva Francia, que comprendía la mayor parte de la actual Canadá, pasó a manos británicas. Esta transferencia consolidó la posición de Gran Bretaña como la potencia dominante en el norte de América del Norte.
Además de Canadá, el tratado también entregó a Gran Bretaña Florida (tomada a España) y diversas islas del Caribe, aunque la adquisición más estratégica y de mayor impacto fue el control de Canadá.