Contexto histórico
En el año 586 d.C. el Imperio Bizantino y el de los sasánidas volvieron a enfrentarse. El emperador bizantino Mauricio había accedido al trono de Constantinopla en 582, mientras que en Ctesifonte reinaba Khosrau I. La guerra se desarrolló en varias fases, con los persas manteniendo la iniciativa en la frontera mesopotámica.
En 584 Mauricio nombró a Filípico como general de la región. El nuevo comandante no tardó en lanzar incursiones contra territorio persa alrededor de Nísivi durante los años 584 y 585.
El alzamiento persa
El general persa Kardarigán respondió, pero sin éxito. En la primavera de 586 los persas solicitaron la paz, exigiendo a Mauricio el pago de un impuesto de servidumbre que el imperio bizantino rechazó.
Filípico, decidido a demostrar la fuerza del imperio, avanzó con su ejército hacia el sur de Amida (actual Diyarbakır), cruzó el río Zergan y se instaló en la llanura de Solakhon, al sur de Dara.
Una posición estratégica
El lugar elegido permitía controlar tanto las rutas de comunicación como el acceso al agua, obligando a los persas a cruzar una extensa zona árida para atacar.
Kardarigán, confiado en la victoria, cargó sus alforjas con sacos de agua y, además, llevó cadenas para encadenar a los prisioneros bizantinos que capturara. Sin embargo, sus movimientos fueron detectados por los aliados árabes de los bizantinos.
Orden de batalla
Filípico dividió sus fuerzas en tres cuerpos:
- Ala izquierda: bajo el mando de Elifreds, reforzada con una caballería ligera hunica liderada por Apsich.
- Centro: comandado por el general Heraclio, padre del futuro emperador.
- Ala derecha: al frente del brigadier Vitalios.
Filípico reservó una pequeña unidad de caballería de élite como reserva estratégica. Las fuentes no mencionan infantería, lo que sugiere que todo el ejército estaba compuesto por caballeros.
Kardarigán organizó también a sus tropas en tres divisiones: él mismo en el centro con sus mejores hombres; Mevodis a la derecha; y Afraates a la izquierda, detrás de cuyo campamento se almacenaba el preciado agua persa.
El choque en la llanura seca
Al acercarse, los persas iniciaron una lluvia de flechas. La ala derecha bizantina, bajo Vitalios, avanzó y rápidamente quebró al cuerpo persa opuesto. Sin embargo, los caballeros de Vitalios perdieron la cohesión al perseguir al enemigo, arriesgando un flanco expuesto.
Filípico intervino: su simple aparición con el yelmo alzado bastó para reorganizar a los caballeros. Ordenó que la caballería se desmontara y formara una falange, usando sus lanzas como picas.
Esta formación detuvo el impulso persa en el centro, mientras los caballeros de Vitalios atacaban el flanco. La izquierda bizantina, apoyada por la caballería hunica, también logró superar al enemigo.
En cuestión de minutos el centro persa quedó rodeado y aniquilado. Miles de persas cayeron y muchos más sucumbieron a la sed cuando los bizantinos tomaron su campamento. La victoria fue tan decisiva que los cronistas la compararon con la batalla de Maratón.
Posición original de la batalla.
Vitalios derrota a la izquierda persa.
El centro persa rodeado.