Ciudadanía activa y pasiva en la Constitución de 1791
La primera Constitución francesa, promulgada en 1791, distinguía entre ciudadanos activos y pasivos. Los ciudadanos activos podían votar y ocupar cargos públicos, siempre que cumplieran ciertos requisitos: ser varón, mayor de 25 años y pagar una cantidad mínima de impuestos directos.
Los ciudadanos pasivos, aunque reconocidos como personas libres, estaban excluidos del derecho al voto y de la posibilidad de ejercer funciones públicas.
¿Quiénes eran considerados ciudadanos pasivos?
Principalmente se incluían:
- Mujeres, que en esa época eran vistas como subordinadas a los hombres y, por tanto, no aptas para la participación política.
- Sirvientes y empleados domésticos, cuya condición dependía de otros.
- Personas que no poseían los bienes requeridos ni pagaban los impuestos exigidos, lo que se interpretaba como falta de capacidad económica y social.
Origen de la exclusión
Esta distinción reflejaba las normas sociales, las tradiciones y las ideas predominantes de la Revolución. La propiedad y el pago de impuestos se consideraban indicadores de estatus, y su ausencia justificaba la exclusión del ejercicio de la soberanía popular.
Evolución posterior
La exclusión de los ciudadanos pasivos se mantuvo hasta que las sucesivas reformas constitucionales y los acontecimientos de la Revolución francesa ampliaron gradualmente la definición de ciudadanía. Con el tiempo, mujeres y otros grupos previamente marginados obtuvieron derechos políticos plenos y una participación completa en la vida pública.