Un hombre‑fenómeno
Józef Mehoffer lo describió como "un hombre‑fenómeno". Wyspiański pintó, escribió obras de teatro, esculpió, diseñó vitrales y, en ocasiones, muebles. Su talento abarcó todas las artes, tal como el humanista renacentista.
Tragedia familiar
Stanisław Wyspiański nació el 15 de enero de 1869 en Cracovia. Sus padres fueron Franciszek Michał Wyspiański y María (de apellido Rogowski), una mujer musical y poética de familia patriótica. Franciszek, escultor y estudiante del Instituto Técnico de la Escuela de Bellas Artes, vio truncada su carrera por la tragedia.
En 1875 falleció su hermano menor, Tadeusz, y al año siguiente murió su madre, víctima de la tuberculosis. El padre, alcohólico, quedó incapacitado para cuidar a Stanisław, quien fue criado por su tía materna, Joanna Stankiewicz, y su esposo. La tía se convirtió en su autoridad y en la razón del apodo "Tía" que le dieron sus compañeros.
Aprendiz de Jan Matejko
Desde pequeño mostró una sensibilidad melancólica y una gran inclinación por el dibujo, heredada de su padre. En la casa de los Stankiewicz había muchos libros que despertaron su amor por la lectura. En la escuela se le consideraba un "estudiante de dos"; nadie imaginaba que crearía obras como "La boda", considerada una obra maestra del teatro polaco.
La familia Stankiewicz pertenecía a la burguesía intelectual y recibía visitas de personalidades como el pintor Jan Matejko, el historiador Józef Szujski y el escritor Karol Estreicher. Matejko, al reconocer su talento, lo animó a dibujar y, en octubre de 1887, Wyspiański ingresó, junto a su amigo Józef Mehoffer, en la Escuela de Bellas Artes de Cracovia, cuyo director era Matejko.
Durante sus estudios asistió también a conferencias de historia del arte en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad Jagellónica. En 1889, gracias a Matejko, colaboró en la policromía de la Basílica de Santa María y, poco después, obtuvo una beca que le permitió emprender un viaje de estudio por Europa.
Artista total
Su recorrido europeo incluyó Italia, Suiza, Alemania y la República Checa, con especial interés por el arte medieval y las catedrales góticas. También se fascinó por el teatro, asistiendo a representaciones de Goethe y Shakespeare y a óperas.
Pasó tres años en París, donde, al no ser admitido en la École des Beaux‑Arts, estudió en el taller privado de la Academia Colarossi. Allí se empapó de las corrientes impresionista, simbolista, el puntillismo de Seurat y el post‑impresionismo de Gauguin, influyendo decisivamente en su estilo.
Vitrales "Dios Padre – ¡Sé!" (1903) muestran la clara influencia del Art Nouveau.
Regreso a Cracovia y actividad multidisciplinar
En 1894, por dificultades económicas, volvió a su ciudad natal. Tras los primeros meses consiguió un encargo para policromar la iglesia franciscana y, en 1897, realizó varios vitrales, incluido el mencionado.
Fue cofundador de la Sociedad de Artistas Polacos "Sztuka", diseñó la gráfica de la revista "Życie" y se incorporó al Teatro Municipal de Cracovia, donde diseñó escenografías y vestuarios para sus propias obras. También pintó numerosos retratos de la intelligentsia cracoviana.
Entre el arte y la enfermedad
En la década de 1890 contrajo sífilis, una enfermedad incurable en la época. No se conoce con certeza el origen; algunas versiones apuntan a una relación extramatrimonial en una imprenta, otras a Annach, modelo de Gauguin, durante su estancia en París.
La enfermedad era un secreto a voces. Impidió que contrajera matrimonio con Zofia Pietraszkiewicz, a quien amaba, pues sus padres rechazaron la unión al conocer su condición. Finalmente, en 1900 se casó con Teodora Teofila Pytko, una campesina de la zona, con quien tuvo varios hijos: Helenka, Mietek, Staś y adoptó al hijo ilegítimo de Teodora, Teodor.
El artista solitario
Wyspiański evitaba la compañía y, según se cuenta, en la puerta de su apartamento en la calle Krowoderska 79 colgó un cartel que decía: "Stanisław Wyspiański vive aquí y pide no ser visitado". El pintor Jan Skotnicki describió su vida como "hermética, marcada por el sufrimiento y una éxtasis creativa".
Debido a alergias al blanco de zinc, prefirió el pastel sobre el óleo. Sus retratos de Helenka, Mietek y Staś, plasmados en momentos cotidianos, destacan por su naturalidad. El pastel "Maternidad" muestra a su esposa amamantando a Staś, convirtiendo la escena doméstica en un acto casi sagrado.
Inmortalidad a través del arte
Ante la enfermedad, trabajó sin descanso. En 1901 estrenó el drama "La boda", que le valió el apodo de "Cuarto Bardo Polaco". Sus obras combinan temas patrióticos con reflexiones sobre el sentido de la vida, buscando la inmortalidad mediante la creación.
Wyspiański falleció el 28 de noviembre de 1907, a los 38 años. Su funeral el 2 de diciembre congregó a unas 40 000 personas y se convirtió en una manifestación nacional. Fue sepultado en la Cripta de Mérito de Skałka. La prensa de la época lo describió como "un poeta, un gran artista polifacético, capaz de amar y sufrir por millones, la voz de la nación".