Respuesta
Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos adoptó una política de neutralidad. Aunque el país no participó directamente en los combates, sí ofreció ayuda humanitaria tanto a los Aliados como a las Potencias Centrales.
Paralelamente, el gobierno estadounidense empezó a incrementar el gasto militar, preparándose para la eventual posibilidad de entrar en el conflicto. Esta postura reflejaba la intención de preservar la paz interna mientras se evaluaban los riesgos internacionales.