Los buques acorazados cambiaron la faz de la Guerra Civil americana a partir de 1862, participando en varias batallas decisivas que demostraron la superioridad del blindaje sobre la madera.
Batalla de Hampton Roads (8‑9 de marzo de 1862)
Fue el primer enfrentamiento naval entre acorazados. El CSS Virginia, antes USS Merrimack, se enfrentó al USS Monitor frente a la costa de Virginia. El duelo terminó en empate, pero mostró la efectividad del hierro y marcó el inicio de una nueva era naval.
Batalla de Drewry's Bluff (15 de mayo de 1862)
El CSS Virginia y otras embarcaciones confederadas intentaron romper el bloqueo de la Union en el río James. Lograron una victoria confederada que puso de relieve la vulnerabilidad de los barcos de madera ante los acorazados.
Batalla del río Yazoo (22 de mayo de 1862)
El CSS Arkansas atacó a la flota de la Union en el río Yazoo, Mississippi. Aunque el Arkansas fue destruido, la acción subrayó la importancia de los acorazados para controlar vías fluviales.
Batalla de Mobile Bay (5 de agosto de 1864)
El almirante David Farragut dirigió una fuerza de la Union, que incluía varios acorazados, contra las defensas confederadas de Mobile Bay. A pesar de la fuerte resistencia de fortificaciones y acorazados enemigos, la flota de la Union triunfó, sellando el puerto de Mobile y reforzando el bloqueo.
Batalla de Fort Fisher (13‑15 de enero de 1865)
En la última gran ofensiva costera, fuerzas de la Union realizaron un asalto anfibio al Fort Fisher, clave para el acceso al río Cape Fear. Los acorazados neutralizaron la artillería confederada y apoyaron el desembarco de tropas, facilitando la captura del fuerte y acelerando la victoria final.
Estos episodios ilustran cómo la introducción de los acorazados revolucionó la estrategia naval, influyendo decisivamente en el desarrollo y desenlace de la Guerra Civil.