Algunas desventajas del legalismo son:
Castigos severos
Los legalistas sostienen que la ley debe aplicarse de forma estricta, incluso para infracciones menores. Esto puede provocar sanciones desproporcionadas y generar un clima de miedo y desconfianza en la sociedad.
Burocracia y trámites excesivos
El énfasis en el cumplimiento de normas tiende a crear una burocracia engorrosa, donde los procedimientos y la papelería superan los resultados deseados. Esto dificulta la eficiencia y puede favorecer la corrupción.
Rigidez e inflexibilidad
Al considerar la ley como algo fijo e inmutable, el legalismo dificulta su adaptación a circunstancias cambiantes, lo que puede volverla irrelevante o ineficaz y obstaculizar la resolución pacífica de conflictos.
Inaccesibilidad
El marco legal puede resultar inaccesible para quienes no están formados en derecho, impidiéndoles comprender y ejercer sus derechos, y dejándolos vulnerables a abusos y a una sensación de injusticia.
Falta de responsabilidad individual
Los legalistas suelen delegar en el Estado la tarea de hacer cumplir la ley, lo que puede erosionar la responsabilidad personal y dificultar la solución pacífica de disputas.