El 31 de mayo de 1968 el Puerto de Hamburgo marcó el comienzo de una nueva era: el buque American Lancer, el primer barco diseñado exclusivamente para contenedores, atracó por primera vez. Las cajas cuadradas a bordo revolucionaron el transporte marítimo, el trabajo portuario y el comercio global.
Barcos de bomberos saludaron al buque de 213 m de eslora en el río Elba con chorros de agua de varios metros de altura, mientras el senador de Asuntos Económicos de Hamburgo, Helmuth Kern, recibía personalmente al capitán del American Lancer. A las 21 h del mismo día, la era del transporte en contenedores comenzó oficialmente en Burchardkai.
Burchardkai: la primera instalación especializada del puerto de Hamburgo
En noviembre de 1966 se puso en marcha la primera zona dedicada al manejo de contenedores y, al año siguiente, se instaló la primera grúa pórtico para contenedores. Con la llegada del American Lancer el desarrollo se aceleró: cada vez más buques portacontenedores y de mayor tamaño atracaban en Hamburgo. El terminal de Burchardkai se amplió continuamente, convirtiéndose rápidamente en la mayor instalación de manipulación del puerto.
Contenedores: rápidos y económicos
El transporte en contenedores sustituyó al cargamento tradicional más rápido de lo previsto. Mientras los buques de carga general podían pasar varios días en puerto para cargar y descargar, los buques portacontenedores lo hacen en cuestión de horas, lo que ahorra tiempo y dinero. Los buques de carga general, como el museo Cap San Diego, desaparecen paulatinamente.
Retos para navieras y puertos
El nuevo sistema generó importantes desafíos: miles de puestos de trabajo tradicionales en los muelles quedaron obsoletos.
Malcolm McLean: el inventor del contenedor
El agente de carga estadounidense Malcolm McLean es considerado el "padre" del contenedor. En lugar de cargar balas, sacos, barriles y palets por separado, hizo que la mercancía se embalara en grandes contenedores que se podían subir directamente del camión al barco. El 26 abril 1956, el buque convertido IDEAL X realizó el primer viaje del mundo con 58 contenedores estandarizados, marcando el nacimiento del transporte en contenedores. El 5 mayo 1966, el Fairland fue el primer buque contenedor en arribar a Europa, atracando en el puerto de Bremen.
Para acomodar este nuevo modo de transporte, la infraestructura portuaria tuvo que transformarse por completo: se compraron puentes de carga, grúas y vehículos transportadores de gran altura; se ampliaron los muelles y se establecieron conexiones ferroviarias y por carretera, incluido el nuevo túnel bajo el Elba y el puente Köhlbrand, ambos terminados en 1974.
Hapag y Lloyd se unen
Las navieras también tuvieron que reorganizarse, invirtiendo fuertemente en nuevos buques. Al mismo tiempo, la competencia se intensificó, pues los buques cada vez más grandes reducen el número necesario de compañías. Este proceso llevó a la fusión de las dos grandes navieras alemanas Hapag y Lloyd en septiembre de 1970, formando Hapag‑Lloyd AG.
Contenedores especiales para diferentes mercancías
Desde el inicio, la tendencia ha sido que los buques sean más grandes, rápidos y eficientes. La capacidad de carga de los buques se mide en TEU (Twenty‑foot Equivalent Unit).
El contenedor estándar TEU
En el transporte marítimo internacional, la mayor parte de la mercancía se mueve en contenedores. Los dos tamaños estándar más comunes miden 2,5 m de ancho y 6 m o 12 m de largo, con una altura habitual de 2,6 m. Un TEU equivale a un contenedor de 20 pies (aprox. 6 m) y tiene un peso máximo de 24 toneladas. El contenedor de 40 pies, conocido como FEU (Forty‑foot Equivalent Unit), duplica la longitud, soporta hasta 30 toneladas y se emplea para textiles y carga voluminosa. Existen también contenedores refrigerados para alimentos perecederos como bananas, cítricos, carne o lácteos.
Buques portacontenedores: la era de los gigantes
En septiembre de 2021 el buque más grande del mundo, el Ever Ace, atracó en Hamburgo para su descarga. Con los años los buques han crecido enormemente, pero sobre todo su capacidad de carga ha aumentado gracias a los avances en la construcción naval. Mientras que el American Lancer transportaba un máximo de 1 200 TEU, a finales de los años 80 ya se fabricaban buques de 4 500 TEU, demasiado grandes para el Canal de Panamá. El Ever Ace, de 400 m de eslora, puede transportar 23 992 contenedores estándar, casi veinte veces la capacidad del American Lancer.
Los gigantes resultan rentables porque requieren una tripulación similar a la de buques más pequeños y su consumo de combustible apenas aumenta. Estos buques gigantes visitan regularmente el puerto de Hamburgo, incluido el Ever Ace.
Profundización del Elba: seguir el paso de los gigantes
El crecimiento de los buques plantea problemas de flexibilidad, pues no pueden atracar en todos los puertos y su calado profundo dificulta la navegación en el Elba. Por ello, el río debe ser dragado repetidamente, una medida que los ecologistas critican y combaten con recursos judiciales. Actualmente los contenedores representan alrededor del 70 % de la manipulación en el Puerto de Hamburgo, el resto corresponde a carga a granel como carbón, petróleo o fertilizantes. Cada año se manejan entre ocho y nueve millones de contenedores, lo que convierte a Hamburgo en el tercer puerto más activo de Europa.
¿Se acabará el boom del transporte en contenedores?
Hasta hace poco se preveía un crecimiento continuo del tráfico de contenedores; sin embargo, los estudios indican que la actividad se está estancando. Algunos analistas consideran que el auge está llegando a su fin y que la próxima era estará marcada por la digitalización y la impresión 3D, que acercarán la producción al consumidor final. En ese escenario, los buques graneleros, que transportan materias primas, podrían recuperar protagonismo frente a los buques portacontenedores.