Historia de Europa

La chica más rápida del mundo y el espejo retrovisor

Mujeres pioneras en la historia del automóvil

A lo largo de la historia, las mujeres han tenido que demostrar su valía en campos donde, por simple razón de ser hombres, ya se les consideraba superiores. El mundo del motor no ha sido una excepción: aunque conducir hoy en día es una actividad cotidiana, la industria automotriz sigue percibiéndose como dominada por hombres. Sin embargo, la contribución femenina a la automoción es extensa y digna de reconocimiento.

Ejemplos notables incluyen a Louise Sarazin, quien en 1888 asumió la dirección de la empresa que fabricaba motores Daimler en Francia tras la muerte de su esposo; Sophie Opel y sus hijos, que transformaron la fábrica de máquinas de coser y bicicletas de Adam Opel en la base del actual Grupo Opel; la Duchessa de Uzès, primera mujer en obtener una licencia de conducir y también la primera en ser multada por exceso de velocidad (13 km/h en una zona limitada a 12 km/h en 1897); Camille du Gast, la primera conductora profesional en 1901; la italiana Maria Teresa de Filippis, pionera en la Fórmula 1 en 1958; y el dúo franco‑italiano Michèle Mouton y Fabrizia Pons, primeras mujeres en ganar una etapa del Campeonato Mundial de Rally (San Remo, 1981).

La chica más rápida del mundo y el espejo retrovisor

Dorothy Elizabeth Levitt: la más rápida del planeta

Entre todas, la británica Dorothy Elizabeth Levitt destaca por su versatilidad y audacia. Apasionada por la velocidad en tierra, mar y aire, fue la primera mujer en ganar una carrera automovilística y, en 1906, estableció el primer récord femenino de velocidad con 146,25 km/h. En 1903 triunfó en varias competiciones de motor‑bote, alcanzando 31 km/h, y se formó en una escuela de aviación en Francia en 1909. Además de piloto, fue escritora y periodista especializada en motor, y comprendía la mecánica de los vehículos.

La chica más rápida del mundo y el espejo retrovisor

La prensa inglesa la apodó “The fastest girl on Earth”. En 1909 publicó "The Woman and the Car: A chatty little handbook for all women who motor or who want to motor", donde aconsejaba, entre otras cosas, «llevar siempre un pequeño espejo de mano para ver lo que hay detrás al conducir en tráfico». Ese consejo fue interpretado erróneamente como una cuestión de coquetería, pero años después los fabricantes incorporaron el espejo retrovisor como elemento estándar; de hecho, Levitt es considerada la inventora del espejo retrovisor. En el mismo manual recomendaba que las mujeres que viajaban solas llevaran un arma para su seguridad.

Mary Anderson y el limpiaparabrisas

La historia de la automoción también cuenta a la estadounidense Mary Anderson. Tras observar las dificultades que tenían los conductores en Nueva York durante el invierno de 1902, ideó un dispositivo manual que permitía limpiar el parabrisas desde el interior del vehículo. En 1903 obtuvo una patente para el primer limpiaparabrisas, válida durante 17 años. Aunque en su momento nadie financió la producción ni compró los derechos, después de que expirara la patente los fabricantes adoptaron la solución de Anderson como equipamiento estándar.

La chica más rápida del mundo y el espejo retrovisor

Fuente e imágenes: Engine pioneers