En diciembre de 1969 la tuneladora "Otto" perforó el primer tubo de los cuatro que conformarían el nuevo paso subacuático. Con el estruendo de excavadoras y martillos hidráulicos, el 19 de junio de 1968 comenzó en Hamburgo una de las obras más ambiciosas de la época: construir el túnel subacuático más largo de Europa bajo el río Elba.
Alivio para los puentes del Elba
La nueva arteria vial está destinada a descongestionar los puentes del Elba en el este de la ciudad, que soportan diariamente unos 110.000 vehículos. Además, debe reducir el tráfico que atraviesa el centro urbano, ya que quienes vienen de Hannover y se dirigen al norte (o viceversa) deben cruzar la ciudad para pasar de la A1 a la A7. El túnel de seis carriles forma parte del nuevo desvío oeste, que incluye también una autopista de 31 km y el puente Köhlbrand, inaugurado tres meses antes.
Los elementos del tubo se sumergen en el Elba
Los segmentos del túnel se fabricaron individualmente en un dique portuario desecado. Cada pieza, con un peso aproximado de 48 000 toneladas, se trasladó al río mediante remolcadores, se hundió en un canal dragado y se unió y selló en el fondo del Elba. Posteriormente, el hueco bajo los tubos se rellenó con grava. Los tramos bajo las riberas se excavaron con la tuneladora.
Centenares de miles asistieron a la inauguración
En 1974 se completó la obra. Para celebrarla, las autoridades invitaron a los hamburguenses a un festival singular del 26 al 30 de diciembre de 1974: antes de abrir el túnel al tráfico automotor, la población pudo recorrerlo a pie. El primer día atrajo a más de 100 000 visitantes, ansiosos por ver una infraestructura sin precedentes a nivel mundial.
Los hamburguenses recorren el túnel
Caminar todo el túnel requiere buen estado físico; cada tubo mide casi tres kilómetros. Al igual que los coches, los peatones deben respetar la dirección del tráfico, sin poder retroceder. Solo tres pasillos estrechos permiten cambiar de tubo y regresar más rápido al punto de partida. La visita debía ser rápida: 14 bandas de música, con 850 músicos en total, desfilaban por los tubos, acompañados de varias agrupaciones de jazz.
Recuerdos y gastronomía en las bocas del túnel
En ambas salidas los visitantes encontraban puestos de salchichas, bares de cerveza y carruseles. Se vendían recuerdos en contenedores: folletos a color titulado "Der Tunnel", monedas conmemorativas de un marco y postales a color "El nuevo túnel del Elba visto por niños" por dos marcos. Las oficinas de correos móviles emitían matasellos especiales con la fecha.
Desde el 10 de enero de 1975, el tráfico circula
Durante los cinco días de la apertura, alrededor de 600 000 personas caminaron por el túnel. A partir del 10 de enero de 1975, el canciller Helmut Schmidt inauguró oficialmente la vía para los vehículos. En su discurso, el alcalde Hans‑Ulrich Kloseder manifestó su esperanza: "Para nosotros, este túnel es un símbolo de confianza y optimismo, es una parte de Hamburgo".
Un cuello de botella que persiste
Sin embargo, el alivio fue temporal. En 1975 el túnel registró unos 55 000 vehículos diarios; pocos años después la cifra superó los 100 000, provocando atascos frecuentes. En 2002 se inauguró un cuarto tubo, nuevamente abierto al público para su recorrido, pero el túnel sigue siendo un punto crítico. El crecimiento constante del tráfico y la necesidad de renovar y modernizar los tubos antiguos hacen que no siempre estén los cuatro en funcionamiento. Los conductores deben seguir siendo pacientes: la A7 se amplía y se cierra parcialmente en la zona urbana, lo que mantiene los atascos alrededor del túnel como una constante.