Historia de Europa

Mushushu, el dragón mascota de Marduk, patrono de Babilonia

Una mascota legendaria

En la antigua Mesopotamia, los dioses no sólo protagonizaban hazañas épicas, también contaban con compañeros que los ayudaban en sus peripecias. El dios Marduk, protector de Babilonia, no fue la excepción: a su lado siempre estuvo Mushushu, un dragón que, según la tradición, le sacó de muchos apuros.

¿Cómo era Mushushu?

El mejor testimonio de su aspecto se conserva en el Museo de Pérgamo de Berlín, donde se exhibe la reconstrucción de la famosa Puerta de Ishtar. Entre los ladrillos vidriados de tono azul y los relieves de leones, destaca la figura del dragón, aunque no se asemeja al dragón europeo típico.

Mushushu, el dragón mascota de Marduk, patrono de Babilonia

En la iconografía mesopotámica, los dragones combinaban rasgos de varios animales. Mushushu presentaba escamas, patas traseras de águila, patas delanteras de león, una cola y un cuello largos y delgados, lengua de serpiente y una cresta cuya naturaleza sigue siendo objeto de debate (algunos la interpretan como cuernos). El nombre akkadiano mushushu significa “serpiente feroz”.

Presencia en la Puerta de Ishtar

El relieve de la puerta muestra a Mushushu acompañando a Marduk en varias batallas. Algunos estudiosos creen que este dragón pudo haber inspirado la hidra griega y que también aparece, de forma velada, en el Libro de Daniel de la Biblia, aunque esas referencias son controvertidas.

Mushushu, el dragón mascota de Marduk, patrono de Babilonia

El dragón no solo combatía junto al dios; según la tradición, su figura se mantuvo prácticamente inalterada a lo largo de los siglos, lo que lo convierte en el único ser mitológico mesopotámico cuya representación artística no evolucionó.

La teoría de Robert Koldewey

El arqueólogo alemán Robert Koldewey, descubridor de la Puerta de Ishtar, llegó a creer que Mushushu había existido realmente. Argumentó que, a diferencia de los demás animales representados (todos reales), el dragón era la única criatura imaginaria y, por tanto, debía haberse basado en un ser extinto que convivió con acadios, asirios y babilonios. Koldewey incluso lo vinculó con los iguanodontos, dinosaurios cuya silueta recordaba a un dragón.

Aunque la hipótesis resultó fascinante, nunca se halló ningún fósil, hueso o escama que confirmara la existencia del animal; la evidencia se limita a los relieves de piedra.

Legado

Hoy, Mushushu es uno de los seres mitológicos más fotogénicos de la antigua Mesopotamia, sin la ayuda de guionistas de Disney. Su imagen ha perdurado como símbolo de la combinación entre mito y realidad, y sigue alimentando la imaginación de historiadores y amantes de la fantasía.

Contribución de Joshua Bedwyr, autor de In a Dark Blue World