1. Guerras y gastos militares
Francia participó en múltiples conflictos costosos durante el siglo XVIII, como la Guerra de Sucesión Española, la Guerra de Sucesión Austriaca, la Guerra de los Siete Años y la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Estos conflictos demandaron enormes desembolsos militares que agotaron las arcas del Estado.
2. Exceso de lujo real
El estilo de vida lujoso de la monarquía, especialmente bajo Luis XIV y Luis XV, implicó grandes proyectos de construcción, fastuosos gastos de corte y un amplio mecenazgo artístico, lo que supuso una carga financiera importante para el reino.
3. Sistema fiscal ineficiente
El sistema tributario francés era complejo y estaba plagado de exenciones para la nobleza y el clero, lo que limitaba la recaudación y obligaba al gobierno a recurrir frecuentemente a préstamos.
4. Crecimiento económico limitado
Comparada con otras potencias europeas, la economía francesa mostró un ritmo de crecimiento lento durante el siglo XVIII, reduciendo la capacidad del Estado para generar ingresos a través de la actividad económica.
5. Servicio de deudas previas
Los intereses de la deuda existente aumentaban la presión financiera, pues gran parte del presupuesto se destinaba al pago de intereses en lugar de a inversiones productivas.
La combinación de estos factores dejó a Francia con una deuda colosal a finales del siglo XVIII, provocando inestabilidad financiera y sentando las bases de la Revolución Francesa de 1789.