Historia de Europa

Hitler: los últimos diez días de su vida y su suicidio

20 de abril de 1945 – Cumpleaños y primeras noticias

En la madrugada del 20 de abril, Adolf Hitler cumplió 56 años bajo una atmósfera sombría. El dictador estaba deprimido, mostraba el aspecto de un hombre cansado y abatido y no deseaba celebraciones. A medianoche recibió felicitaciones de los ocupantes del búnker. Por la mañana se enteró de que las tropas soviéticas habían roto la defensa y estaban a unos cien kilómetros de Berlín. Más tarde, líderes del Reich como Göring, Dönitz, Keitel, Ribbentrop, Speer, Jodl, Himmler y Kaltenbrunner le enviaron sus saludos y le juraron lealtad.

Hitler: los últimos diez días de su vida y su suicidio

21 de abril – Decisión de quedarse

Hitler rechazó las propuestas para abandonar Berlín y decidió permanecer en el búnker, vislumbrando ya la derrota. Mientras otros altos mandos —Göring, Dönitz, Himmler, Ribbentrop, Kaltenbrunner, Speer— empezaron a alejarse de la capital, sólo Joseph Goebbels y Martin Bormann permanecieron a su lado.

22‑23 de abril – Avance soviético

Los soviéticos continuaron su avance imparable. El 22 se informó que habían llegado a los suburbios norteños de Berlín. Hitler, furioso, escuchó por primera vez en su círculo cercano que la guerra estaba perdida. Los intentos de convencerlo de abandonar la ciudad fracasaron.

24‑28 de abril – El cerco se cierra

El 24, los ejércitos de Zhukov y Konev estaban en los suburbios sur de la ciudad, completando el asedio. El 25, el centro de Berlín recibió intensos bombardeos de artillería. El 26, los soldados soviéticos alcanzaron Alexanderplatz, corazón de la capital. El 28, la ciudad se vio sumida en bombardeos continuos y combates casa por casa. Hitler despidió al general de la Waffen‑SS F. Steiner por su supuesta negligencia. En el búnker aún se alimentaba la esperanza de que el general Walther Wenck, avanzando desde Potsdam, pudiera socorrer a la ciudad, pero la realidad demostró que ni siquiera alcanzó Potsdam.

29 de abril – Decisiones finales

1. Ejecución de Hermann Fegelein: Hitler ordenó fusilar al teniente coronel de la SS, cuñado de Eva Braun, por sospecha de negociaciones de paz con los Aliados occidentales.

2. Matrimonio con Eva Braun: Eva había llegado al búnker días antes, decidida a acompañar a Hitler hasta el final. La boda, celebrada en la sala de reuniones del búnker, contó con la presencia de Goebbels y Bormann como testigos y de Walter Wagner, un oficial municipal que luchaba en una trinchera cercana, como padrino. Los presentes brindaron con champán en un ambiente de euforia fingida.

«Al final de mi vida, he decidido casarme con la mujer que, tras años de verdadera amistad, ha venido a esta ciudad por su propia voluntad para compartir mi destino.»

3. Testamento y disposiciones finales: Hitler dictó su testamento privado, legando sus bienes al Estado y solicitando la cremación inmediata de su cuerpo y el de Eva. En el testamento público culpó a los judíos y comunistas del inicio de la guerra, instó a los soldados a seguir luchando, proclamó la resurrección de un nuevo nacionalsocialismo y nombró a Dönitz como sucesor, a Bormann como Ministro del Partido y destituyó a Himmler y Göring por supuesta traición.

Ese mismo día llegó la noticia de la ejecución de Mussolini y su amante Clara Petacci en Milán. Enfurecido, Hitler declaró: «No me atraparán vivo ni muerto; no me convertirán en una muñeca de carnaval en Moscú ni jugarán con mis restos».

30 de abril – El último día

Al amanecer, los soviéticos habían ingresado a los túneles del metro y estaban a menos de medio kilómetro del búnker; el Ministerio de Relaciones Exteriores estaba bajo bombardeo. A mediodía, Hitler confirmó a Bormann que él y Eva se suicidarían. Ordenó a su asistente Otto Grünsche preparar la cremación y solicitó gasolina a su chofer, Erich Kempka.

Alrededor de la 1 p.m., Hitler almorzó espaguetis con salsa de tomate acompañado por sus secretarias y su dietista. Tras despedirse de Traudl Junge, Gerda Christian, Goebbels, Bormann y los generales Krebs y Burgdorf, se retiró a su habitación con Eva Braun.

Hitler: los últimos diez días de su vida y su suicidio

En la madrugada, ambos se suicidaron: Hitler se disparó en la cabeza tras ingerir cianuro, y Eva murió por el mismo veneno. Sus cuerpos fueron envueltos en una manta y llevados al patio del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde fueron incinerados en un cráter producido por una explosión de artillería soviética. Los testigos no pudieron confirmar si el fuego destruyó completamente los restos; días después, soldados soviéticos encontraron cráneos y dientes que se identificaron como los de Hitler y Eva.

Después del suicidio

Tras los hechos surgieron numerosas teorías conspirativas que afirmaban que Hitler había escapado a América, Sudamérica o España. Estas hipótesis carecen de cualquier fundamento histórico y fueron alimentadas por la desinformación de la época, incluida la política de Stalin de ocultar la verdad a los Aliados.

El destino exacto de los restos carbonizados sigue siendo objeto de debate, pero lo cierto es que la evidencia forense confirma la muerte de Adolf Hitler el 30 de abril de 1945.

Publicación anterior