Historia de Europa

El suicidio de la familia Goebbels

El último día del búnker

Tras la muerte de Hitler el 30 de abril de 1945, la atmósfera en el búnker de Berlín cambió drásticamente. Cada habitante intentó buscar una salida para salvarse, pero la realidad era inevitable.

El trágico desenlace de la familia Goebbels

El 1 de mayo, Joseph Goebbels – mano derecha de Hitler y uno de los arquitectos del nazismo – y su esposa Magda, ferviente seguidora del Führer, decidieron acabar con sus vidas y con las de sus seis hijos.

Los niños, cuyas nombres comenzaban todos con la letra H en honor a Hitler, eran:

  • Helga Susanne (12 años)
  • Hildegard "Hilde" Traudel (11 años)
  • Helmut Christian (10 años)
  • Holdine "Holde" Kathrin (9 años)
  • Hedwig "Hedda" Johanna (8 años)
  • Heidrun "Heide" Elisabeth (4 años)

Fue Magda quien administró una píldora somnífera y, después, una dosis letal de veneno a sus hijos. En una carta a Harald, su hijo de un matrimonio anterior, escrita el 28 de abril de 1945, manifestó su razonamiento:

"El mundo que vendrá después del Führer y del nacionalsocialismo no vale la pena vivir. Por eso he traído a los niños aquí, porque la vida que les tocaría después de nosotros sería dolorosa. Un Dios misericordioso me entenderá si los libero yo misma".

En otra nota, justificó la acción diciendo:

"Los llevaremos con nosotros porque son demasiado hermosos para el mundo que viene".

La muerte de los Goebbels

Después de asesinar a sus hijos, la pareja se dirigió al patio de la Cancillería. Allí, Goebbels disparó a su esposa, tomó una cápsula de cianuro y se disparó en la cabeza. Los guardias de la SS depositaron los cuerpos en una cráter de artillería y los incineraron con gasolina.

El suicidio de la familia Goebbels

El destino de los restos

Los soldados soviéticos recuperaron los cuerpos de los seis niños y los restos de la pareja Goebbels. En 1946 fueron enterrados en la sede del KGB en Magdeburgo. En la década de 1970, el entonces presidente del KGB, Yuri Andrópov, ordenó la cremación completa de los restos; sus cenizas fueron arrojadas al río Elba y el resto se dispersó en una alcantarilla.