Origen del carpaccio
El carpaccio surgió en 1950 en Venecia, Italia, como una creación del chef Giuseppe Cipriani, fundador del famoso Harry’s Bar.
El nombre y la inspiración
Cipriani decidió nombrar el plato en honor al pintor veneciano Vittore Carpaccio, cuyas obras se caracterizan por colores vivos y finas capas de pintura. La técnica del artista, que consistía en aplicar múltiples capas delgadas, le recordó al corte ultra fino de la carne cruda que estaba preparando.
Harry’s Bar, un ícono veneciano
Harry’s Bar, donde nació el carpaccio, es conocido por su ambiente elegante y por haber recibido a innumerables celebridades e intelectuales a lo largo de los años. El local se ha convertido en un símbolo de la cultura y la excelencia culinaria de Venecia.
Variantes del carpaccio
Con el tiempo el plato se ha adaptado y expandido a distintas cocinas del mundo.
Carne de res tradicional: finas láminas de carne cruda aderezadas brevemente con aceite de oliva, jugo de limón y hierbas como albahaca o rúcula.
Otras proteínas: se preparan versiones con salmón ahumado, atún, pez espada, vieiras o carnes curadas.
Opciones vegetarianas: se sustituyen las láminas de carne por verduras o frutas cortadas muy finas, como remolacha, calabacín o mango.
El carpaccio en la actualidad
Hoy el carpaccio es un deleite global, presente en menús de restaurantes italianos y de cocina internacional. Es un ejemplo clásico de la creatividad italiana, donde el arte y la gastronomía se funden para ofrecer una experiencia sensorial única.