Autoridad central débil
Los Artículos de la Confederación establecieron una alianza laxa entre los estados, con un gobierno central muy limitado. Al no contar con poderes suficientes para enfrentar amenazas internas o externas, surgieron temores de que los estados más poderosos pudieran oprimir a los más pequeños, o que enemigos extranjeros aprovecharan la falta de unidad.
Ausencia de un poder ejecutivo
Los Artículos no crearon un ejecutivo independiente; las funciones ejecutivas se delegaban a comités. La falta de un liderazgo central fuerte debilitó aún más la capacidad del gobierno para resolver conflictos entre estados, disputas con tribus nativas y problemas económicos.
Poderes limitados del Congreso
El Congreso bajo los Artículos no podía imponer impuestos, regular el comercio interestatal ni firmar tratados con otras naciones. Estas restricciones obstaculizaron la capacidad del gobierno para afrontar crisis económicas, promover la unidad nacional y proteger los intereses del país en el extranjero.
Incapacidad para hacer cumplir las leyes
No existían mecanismos para obligar a los estados a cumplir las decisiones del Congreso. Así, los estados podían ignorar o desafiar las normas federales sin consecuencias significativas, lo que minó el respeto al gobierno central y la coordinación de políticas.
Vulnerabilidad a disputas internas
Los Artículos ofrecían pocos medios para resolver los conflictos entre estados. Cada estado tenía un voto en el Congreso, sin considerar su población o recursos, lo que generó tensiones sobre representación y toma de decisiones. La imposibilidad de resolver eficazmente esas disputas alimentó el miedo a que el país se fragmentara por rivalidades regionales.
En conjunto, estas debilidades provocaron desconfianza en el gobierno central y la percepción de que no podía proteger a los ciudadanos de un gobierno tiránico. Esa insatisfacción fue una de las principales razones que llevaron a la redacción de la Constitución, que buscó crear un gobierno federal más fuerte y equilibrado.