Durante las primeras Cruzadas, los ejércitos cristianos se toparon con numerosos obstáculos que dificultaron sus objetivos. A continuación, se describen tres de los retos más críticos.
1. Logística
Los cruzados debían recorrer largas distancias, a menudo atravesando terrenos peligrosos, sin contar con los medios de transporte ni las comunicaciones modernas. Además, tenían que llevar consigo todos los suministros: alimentos, agua, armas y equipamiento.
2. Enfermedades
Las campañas expusieron a los soldados a enfermedades desconocidas como disentería, tifus y malaria. Estas se propagaban rápidamente entre los ejércitos, provocando altas tasas de mortalidad y bajas permanentes.
3. Ataques enemigos
Los cruzados enfrentaron constantes ataques de los musulmanes, que generalmente estaban mejor organizados y tenían más experiencia en guerra. Además, estaban en inferioridad numérica y carecían de la ventaja de la sorpresa.