Descontento tras el Tratado de Versalles
Los nacionalistas italianos quedaron profundamente insatisfechos con los tratados de paz que siguieron a la Primera Guerra Mundial. Aunque Italia había luchado del lado de los vencedores, consideraban que las decisiones internacionales le habían negado las ganancias territoriales prometidas.
El sueño del Tratado de Londres
En 1915, el Reino Unido, Francia y Rusia aseguraron el apoyo italiano mediante el Tratado de Londres, prometiendo expansiones en el Adriático, Tracia y el control de la ciudad de Fiume, habitada mayoritariamente por italianos.
Fiume y la traición percibida
Al concluir la guerra, la Conferencia de Paz asignó la ciudad de Fiume (actual Rijeka, Croacia) a la recién creada Yugoslavia, a pesar de su población italiana. Este gesto fue interpretado como una traición y alimentó la ira de los nacionalistas.
Consecuencias políticas
El sentimiento de "vergüenza nacional" (vergogna nazionale) se propagó, favoreciendo el auge de movimientos irredentistas y, eventualmente, el ascenso de Benito Mussolini y el Partido Fascista.