El Imperio Alemán sufrió importantes pérdidas territoriales tras su derrota en la Primera Guerra Mundial. El Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919, definió los territorios que Alemania tuvo que ceder.
Alsacia‑Lorena
Región devuelta a Francia, que había formado parte del Imperio Alemán desde 1871.
Schleswig del Norte
Pasó a Dinamarca después de un referéndum realizado en la zona.
Eupen‑Malmédy
Belga tomó el control de este territorio, previamente alemán.
Polonia: Pomerania Occidental, Posen y Alta Silesia
Gran parte de estas áreas, con importantes poblaciones alemanas, fueron incorporadas a Polonia.
Ciudad Libre de Danzig (Gdańsk)
La ciudad y sus alrededores quedaron bajo la supervisión de la Sociedad de Naciones como ciudad libre.
La Sarre
Quedó bajo administración de la Sociedad de Naciones durante 15 años; tras un plebiscito, volvió a Alemania en 1935.
Colonias ultramarinas
Alemania perdió todas sus colonias en África, Asia y el Pacífico.
En conjunto, Alemania perdió alrededor del 13 % de su territorio previo a la guerra, lo que provocó profundas consecuencias políticas, económicas y sociales y alimentó el resentimiento que más tarde contribuiría al ascenso de Adolf Hitler y el Partido Nazi.