Introducción
La Liga de Naciones, creada después de la Primera Guerra Mundial, resultó incapaz de evitar el conflicto que desencadenó la guerra y de resolver disputas internacionales de manera eficaz.
Falta de apoyo de Estados Unidos
El organismo nació sin la participación de EE.UU., la potencia mundial de la época, lo que debilitó su legitimidad y capacidad de acción.
Ausencia de fuerza militar
La Liga no disponía de un ejército propio ni de mecanismos coercitivos para hacer cumplir sus resoluciones, limitándose a sanciones diplomáticas poco efectivas.
Divisiones por intereses nacionales
Los miembros frecuentemente priorizaban sus intereses propios sobre el bien colectivo, lo que impedía la toma de decisiones firmes y la adopción de medidas de compromiso.
Consecuencias
Estas debilidades impidieron que la Liga evitara el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, un conflicto aún más devastador que el anterior.
Transición a las Naciones Unidas
Tras la Segunda Guerra Mundial se fundó la ONU, dotada de mayores poderes y con una estructura más robusta. Aunque ha logrado avances en la prevención de conflictos, sigue limitada por los intereses de sus Estados miembros.