Historia de Europa

El Pacto de Jaén (1246) y el origen del reino nazarí de Granada

Contexto y declive del imperio almohade

El imperio almohade, que había penetrado la península a mediados del siglo XII y para 1172 había sustituido a sus predecesores almohade en todos los dominios, sufrió un duro revés en julio de 1212 en la batalla de Las Navas de Tolosa, donde fue derrotado por la coalición de los reinos de Castilla, Aragón y Navarra.

Este enfrentamiento marcó un punto de inflexión en la balanza entre cristianos y musulmanes en la Iberia. Como señala Martínez Díez, la derrota provocó la pérdida de los castillos de Vilches, Ferral, Baños y Tolosa, que permanecieron para siempre en manos cristianas, abriendo las puertas de Andalucía a Castilla.

Continuidad almohade y crisis sucesoria

Aunque los almohades mantuvieron posiciones en al‑Ándalus durante varios años, la verdadera desintegración se desencadenó por una crisis de sucesión. Tras la muerte del califa Yūsuf en 1224, sin heredero, estalló una lucha encarnizada dentro de la familia real que, en pocos años, acabaría con el dominio almohade en la península.

  • Los principales enclaves musulmanes cayeron sucesivamente en manos cristianas: Cáceres (1229), Mérida y Badajoz (1230) y, finalmente, Córdoba (1236), que entregó el rey Fernando III de Castilla y León.
  • Al mismo tiempo, varios gobernantes locales intentaron crear dominios independientes: al‑Bayyasi (el Baezano), Ibn Hud (con base en Murcia) y Muhammad ibn Nasr (conocido como al‑Ahmar), que expandía su poder desde la fortaleza de Arjona.

Los señores de guerra andalusíes

Al‑Bayyasi fue asesinado en Córdoba en 1226 bajo sospecha de colaborar con Fernando III; Ibn Hud sufrió el mismo destino en Almería en 1238, después de haber perdido prestigio por derrotas militares y por los costosos tributos que pagó al rey cristiano.

El Pacto de Jaén (1246) y el origen del reino nazarí de Granada

El tercer líder, Muhammad ibn Nasr, logró consolidar un territorio que incluía Jaén, Porcuna, Granada y Almería. Su intento de conquistar Sevilla fracasó cuando los sevillanos pidieron la protección del califa almohade de Marrakech.

La campaña de Fernando III contra Jaén

Tras la muerte de Ibn Hud, Ibn Nasr alternó pactos con Fernando III y enfrentamientos militares. A finales de 1243 o principios de 1244, aprovechando que la mayor parte del ejército castellano estaba en Murcia bajo el mando del infante Alfonso (futuro Alfonso X), atacó las posesiones castellanas al norte de Jaén y venció a una contienda cristiana en Martos.

Fernando III respondió personalmente, dirigiendo el asedio a Arjona, la fortaleza natal de Ibn Nasr. Ante la presencia del monarca, los defensores se rindieron y entregaron Arjona y otras fortalezas cercanas.

El asedio de Jaén (1245‑1246)

En julio de 1245 Fernando III lanzó una nueva ofensiva contra Jaén, que había resistido varios asedios anteriores. La defensa quedó a cargo de Muhammad ibn Nasr, quien, rodeado, llamó a sus hijos Fadrique y Enrique y solicitó la ayuda de Alfonso tras la toma de Cartagena.

El asedio se prolongó durante todo el invierno bajo condiciones climáticas extremas. A finales de febrero de 1246, Ibn Nasr, consciente de la determinación cristiana de mantener el sitio, aceptó rendir la ciudad bajo la condición de que sus habitantes pudieran vender sus bienes y abandonar Jaén.

El Pacto de Jaén

La rendición fue más que un simple traspaso territorial. Ibn Nasr juró vasallaje a Fernando III mediante el conocido Pacto de Jaén. Besó la mano del rey y entregó simbólicamente sus dominios, excepto Jaén, que quedó bajo control castellano.

Así, Muhammad ibn Nasr pasó a ser señor feudal del reino de Granada, obligado a:

  • Prestar servicios militares al rey castellano.
  • Asistir a sus cortes cuando se le convocara.
  • Pagar un tributo anual de 150 000 maravedíes.

El pacto tenía vigencia hasta 1264 y permitió a Ibn Nasr, ahora Muhammad I de Granada, consolidar el naciente reino nazarí. Por ello, el Pacto de Jaén se considera el punto de partida del reino nazarí de Granada.

El Pacto de Jaén (1246) y el origen del reino nazarí de Granada

La importancia del acuerdo quedó reflejada en los documentos de la cancillería castellana de abril de 1246, que se referían al año en que “el rey de Granada se hizo vasallo del rey de Castilla y besó sus manos, entregando Jaén”.

Fernando III no solo obtuvo una nueva fuente de ingresos, sino que, al pacificar Granada y Jaén, ganó un aliado estratégico para la siguiente gran empresa: la conquista de Sevilla, en la que Muhammad ibn Nasr también jugaría un papel decisivo.

Imagen: Wikimedia Commons.

Bibliografía:

  • González Jiménez, M. (2011). Fernando III el Santo. El rey que marcó el destino de España. Fundación José Manuel Lara, 2ª ed.
  • Manzano Moreno, E. (2015). Historia de España. Época medieval, vol. 2. Madrid: Editorial Marcial Pons.
  • Álvarez Palenzuela, V. Á. (Coord.) (2017). Historia de España en la Edad Media. Ariel, 7ª imp.
  • Martínez Díez, G. (2007). Alfonso VIII, rey de Castilla y Toledo (1158‑1214). Gijón: Ediciones Trea, 2ª ed.
  • Puente López, J. L. (2014). Reyes y reinas del Reino de León. León: Edilesa, 3ª ed.