Historia de Europa

Alianza impía: turcos y franceses contra los griegos en Corfú

Alianza impía: turcos y franceses contra los griegos en Corfú

Antecedentes

En 1537 el sultán otomano Suleimán el Magnífico se alió con el rey francés Francisco I para atacar al Imperio Habsburgo. La alianza, motivada por la ambición de debilitar a los Habsburgo, acabaría involucrando también a los griegos de la República de Venecia.

El plan turco‑francés

Los estrategas previeron dos grandes ofensivas: los otomanos atacarían los dominios españoles‑habsburguenses del sur de Italia, mientras que los franceses avanzarían por el norte de la península. Suleimán reunió alrededor de 300 000 soldados y, acompañado del embajador francés Jean de la Faure, se instaló en Avlona (actual Albania) donde acumuló una flota de 100 galeras bajo el mando del famoso corsario Barbarroja.

El plan original cambió cuando el rey de Francia se vio inmerso en los conflictos de los Países Bajos y no pudo cumplir su parte. Suleimán decidió entonces atacar la isla veneciana de Corfú, una posición estratégica en el Adriático.

El asedio de Corfú

El 26 de agosto de 1537, la flota otomana, compuesta por 320 barcos, bombardeó la ciudad y el fuerte de Corfú y desembarcó 25 000 hombres. Días después llegó una escuadra francesa de 12 naves de guerra bajo el almirante de Saint‑Blanchard para reforzar a los turcos.

Los defensores, apenas 4 000 soldados (la mitad griegos y la otra mitad venecianos y mercenarios), se refugiaron en los fuertes y resistieron con ahínco. Barbarroja instaló tres baterías de artillería en colinas frente a la ciudad, pero la artillería otomana no logró abrir brechas en los robustos muros. Los asaltos al castillo de Angelos fueron repelidos y los defensores realizaron exitosas salidas.

El avance otomano se vio obstaculizado por una fuerte resistencia, incendios y saqueos que dejaron a muchos griegos muertos o exiliados.

Retirada y consecuencias

Una serie de tormentas devastadoras y una epidemia que azotó el campamento turco empeoraron la situación. El almirante francés propuso abandonar Corfú y reenfocar la ofensiva contra Italia, pero Suleimán rechazó la propuesta. Ante el estancamiento, ordenó levantar el asedio.

En septiembre de 1537, turcos y franceses abandonaron la isla, llevándose a varios griegos que fueron vendidos como esclavos. El embajador francés también falleció a causa de la enfermedad en el campamento otomano. El heroísmo de los defensores y las inclemencias del tiempo fueron decisivos para salvar Corfú.