La Revolución Rusa de 1917 fue un fenómeno complejo impulsado por factores políticos, económicos y sociales. Entre sus causas más determinantes se encuentra la debilidad y la impopularidad del régimen zarista. El zar Nicolás II era percibido como un autócrata desconectado de las necesidades del pueblo y responsable de los desastrosos resultados de la guerra ruso‑japonesa (1904‑1905) y de la Primera Guerra Mundial (1914‑1918). Esta falta de legitimidad generó un amplio apoyo a los movimientos revolucionarios, como los bolcheviques y los mencheviques, que abogaban por la caída de la monarquía.
Hace unos años, a quienes pintaban paredes, edificios o vagones se les llamaba alborotadores y eran perseguidos. Hoy en día el arte urbano tiene espacios legales y hasta se contrata para decorar escaparates. El origen de estos grafiteros podría rastrearse hasta los encargados de colocar carteles ele