Reinas y mujeres nobles:
- Las mujeres reales, como las esposas e hijas de Carlomagno, ocupaban puestos de poder e influencia. A menudo actuaban como regentes durante la ausencia de sus maridos, administraban propiedades, supervisaban las finanzas y participaban en los asuntos políticos.
- Las mujeres nobles de familias aristocráticas tenían cierto grado de autonomía y podían poseer propiedades, administrar sus hogares y concertar matrimonios para sus hijos. Sin embargo, su influencia todavía estaba sujeta a la autoridad masculina.
Monjas y vida religiosa:
- El monaquismo brindó oportunidades para que las mujeres siguieran vocaciones religiosas y obtuvieran independencia. Muchas mujeres optaron por ingresar a conventos, donde podían convertirse en abadesas, dirigir comunidades de monjas y dedicarse a actividades académicas como escribir, copiar manuscritos y enseñar.
- Las monjas desempeñaron un papel importante en la preservación y transmisión de conocimientos, así como en la educación de las niñas.
Aportes Económicos:
- Las mujeres de clases sociales más bajas contribuyeron a la economía a través de diversas ocupaciones, incluidas la agricultura, el tejido, la elaboración de cerveza y el comercio.
- Algunas mujeres eran artesanas cualificadas y podían obtener ingresos de sus artesanías, como el bordado, la joyería o el trabajo del metal.
Condición jurídica y derechos:
- Las mujeres tenían derechos legales limitados y generalmente dependían de tutores masculinos, como sus padres, maridos o parientes varones.
- No podían heredar bienes ni ocupar cargos públicos, y no se requería su consentimiento para los matrimonios concertados por sus familias.
En general, las mujeres durante la era de Carlomagno enfrentaron restricciones y subordinación debido a las normas patriarcales predominantes. Sin embargo, encontraron formas de afirmar su influencia y contribuir a la sociedad a través de sus roles como reinas, mujeres nobles, monjas y participantes en actividades económicas.