Primer contacto europeo con China
Portugal fue la primera nación europea en fijar una presencia permanente en territorio chino.
En 1513, el navegante portugués Jorge Álvares llegó a las costas de China y abrió relaciones comerciales con la dinastía Ming.
Gracias a estas primeras interacciones, en 1557 se le concedió a los portugueses el permiso para fundar un puesto de comercio en Macao, convirtiéndose en el primer asentamiento europeo en China.