Unanimidad obligatoria
Bajo los Artículos de la Confederación, para que una ley se aprobara era necesario el voto unánime de los trece estados.
Consecuencias de la unanimidad
Esta exigencia hacía que cualquier estado disidente pudiera vetar la propuesta, lo que paralizaba el proceso legislativo.
Como resultado, el gobierno federal sufría frecuentes estancamientos y le resultaba extremadamente difícil responder con rapidez a los problemas más urgentes.