Historia de Europa

Bruderferajn: la Cosa Nostra de Vilna

La Cosa Nostra, la Camorra, la Yakuza… ¿y la mafia polaca? En la Vilna de entreguerras existió una organización criminal llamada Bruderferajn, que llegó a reunir a más de mil miembros, convirtiéndose en el núcleo del bajo mundo local.

Orígenes y transformación

Todo empezó de forma casi inocente. En enero de 1911, bajo el Imperio zarista, dos amigos – Saszka Lichtsohn (también conocido como Lichtstein) y Aron Wójcik – idearon una especie de mutua de ladrones. Como escribe Monika Piątkowska en Criminal Life in Pre‑War Poland, la intención era crear una asociación que ofreciera apoyo y protección a los ladrones locales. En apenas tres años, la agrupación se transformó en una organización depredadora cuyo principal ingreso provenía de extorsiones y rescates a comerciantes.

Extorsión, secuestros y bombas

Los métodos del grupo no conocían límites: intimidación, golpizas, secuestros e incluso atentados con explosivos contra quienes se negaban a pagar. La Primera Guerra Mundial no frenó su expansión.

Bruderferajn: la Cosa Nostra de Vilna

Vilna, una ciudad hermosa y pacífica, albergaba la mayor organización criminal de la Polonia de entreguerras.

Un comerciante que deseaba abandonar la ciudad recibió la demanda de tres mil zlotys – la equivalente a más de dos kilogramos de oro en esa época. Al negarse, la mafia plantó una bomba en su apartamento, destruyendo parte del edificio y hiriendo gravemente al hombre y a su hijo.

La época dorada

La verdadera prosperidad llegó con la independencia de Polonia. Tras el cese de los combates y la firma de la paz con los bolcheviques en Riga, Bruderferajn alcanzó alrededor de mil miembros, abarcando a todos los delincuentes de la ciudad.

Para gestionar esa red, los líderes establecieron una oficina legal profesional en el apartamento del “presidente” Lichtsohn, alias Chana Bobkes. En la “sala oficial” se guardaban expedientes de comerciantes, libros contables, registros de delitos y un fondo de reserva.

Bruderferajn: la Cosa Nostra de Vilna

Como toda mafia, su nómina incluía policías corruptos, garantizando que, en caso de problemas, las familias de los detenidos recibieran una compensación. Además, abogados y agentes eran pagados para eliminar testigos incómodos y para mantener un “tribunal interno” que regulaba sus filas.

El declive

El punto de inflexión llegó cuando el ladrón Elka Gurwicz, que se negó a someterse y atacó a los dirigentes con un arma, fue ejecutado en Vilna. Sus compañeros, en lugar de desafiar a la mafia, recurrieron a la policía, revelando detalles sobre la estructura, los ingresos y los planes de la organización.

Bruderferajn: la Cosa Nostra de Vilna

En dos operativos, la mayoría de los miembros prominentes fueron capturados. Los que escaparon se dispersaron por el país. En 1924, Lichtsohn y Wójcik fueron condenados a varios años de prisión.

Guerra interna y fin definitivo

Tras su liberación a principios de los años 30, los antiguos jefes intentaron revivir la organización, pero la desconfianza se había convertido en odio. Cada facción intentó eliminar a la otra, incluso colocando granadas en las chimeneas de sus rivales.

El último acto de poder de Bruderferajn se dio en febrero de 1932, cuando el grupo, bajo el nombre “Bandera Dorada”, secuestró a Josel Lejbowicz, de ocho años, hijo del propietario de la casa de cambio Kresowa. Exigieron 14 000 zlotys (aprox. 140 000 zlotys actuales) por su liberación.

Bruderferajn: la Cosa Nostra de Vilna

La policía actuó rápidamente, capturó a la mayor parte de los secuestradores y, tras tres días, el niño fue liberado. En el juicio mediático que siguió, Saszka Lichtsohn recibió cuatro años de prisión, poniendo fin a la historia de Bruderferajn, la mayor organización de ladrones de la Polonia de entreguerras.