El reportaje de portada titulado "Condicionalmente preparado para la defensa" publicado por la revista semanal Der Spiegel el 9 de octubre de 1962 provocó, dos semanas después, la detención de varios de sus editores. La medida, calificada como un atentado contra la libertad de prensa, desató una gran polémica en Alemania.
La noche del viernes 26 de octubre de 1962 la sede de la prensa en Hamburgo estaba en plena actividad para la edición de Spiegel. A las 21:30, agentes del BKA (Oficina Federal de Policía Criminal), bajo la dirección del fiscal público Siegfried Buback, irrumpieron en la redacción con una orden de registro y siete órdenes de arresto contra los altos cargos del semanario. La acusación: traición, basada en el artículo de portada del 10 de octubre que llevaba el título "Condicionalmente preparado para la defensa".
Bajo la lupa: la maniobra OTAN "Fallex 62"
Los periodistas Conrad Ahlers y Hans Schmelz describieron con detalle la simulación militar de la OTAN conocida como "Fallex 62". En dieciséis páginas analizaron la política estratégica del entonces ministro de Defensa, Franz Josef Strauss, y concluyeron que la recién creada Bundeswehr no estaba preparada para una guerra nuclear en Europa Central. Un ataque del bloque del Este significaría la muerte segura de millones de alemanes.
"Parcialmente defensivo": los editores en la cárcel
El editor de Spiegel, Rudolf Augstein, pasó 103 días detenido; su adjunto, Conrad Ahlers, fue liberado antes. Tras la irrupción, el trabajo continuó bajo vigilancia del BKA hasta las 02:45, hora en que se sellaron las oficinas. Los editores en jefe Johannes Engel y Claus Jacobi fueron arrestados de inmediato, mientras Augstein se entregó a la policía al día siguiente. A petición personal de Strauss, que evitó la intervención del Ministerio de Justicia, Ahlers fue detenido en España mientras estaba de vacaciones.
El propio Strauss exageró la acusación: sus colaboradores presentaron al fiscal una denuncia en la que se acusaba a Spiegel de haber revelado secretos de Estado en 41 ocasiones. En realidad, el artículo era un serio estorbo para el gobierno de Konrad Adenauer (CDU) en Bonn.
Rivalidad de larga data entre Strauss y Augstein
En el Bundestag, pocos días después del registro, Adenauer denunció el "abismo de la traición" que supuestamente representaba Spiegel. El fuerte rechazo se debió no solo al artículo, sino también a la serie de críticas que la revista había dirigido contra Strauss y a la enemistad personal entre Augstein y el político de la CSU.
En la joven democracia alemana, la persecución se interpretó como un ataque a la libertad de prensa, generando protestas masivas y actos de solidaridad. Profesores, estudiantes y colegas de otras publicaciones como Stern y Die Zeit ofrecieron apoyo logístico y moral. Las oficinas de Spiegel permanecieron cerradas hasta finales de noviembre; de no haber logrado publicar, el futuro de la revista habría sido incierto.
Helmut Schmidt bajo sospecha
El 6 de noviembre, el entonces senador de Interior de Hamburgo, Helmut Schmidt, calificó la operación de "asunto dudoso". Schmidt también fue señalado por los fiscales federales: Ahlers, amigo de universidad, le había mostrado el manuscrito antes de su publicación, y el documento con anotaciones manuscritas de Schmidt fue hallado durante el registro. Los cargos de complicidad en traición contra el senador se desestimaron en la primavera de 1965 por falta de pruebas.
Panorama al lado de los editores de Spiegel
El programa político de la ARD, Panorama, emitió a principios de noviembre de 1962 un reportaje que criticó duramente la actuación del Ministerio de Defensa y la Fiscalía, y subrayó las preocupaciones de manifestantes, periodistas y abogados sobre la libertad de expresión. La CDU y sectores de la prensa conservadora protestaron contra la emisión y el apoyo a Spiegel, lo que contribuyó a que el contrato del director de Panorama, Gert von Paczensky, no fuera renovado meses después.
Una victoria para Spiegel: la caída de Strauss
En 1963, acompañado por policías, Augstein entró al juzgado de Karlsruhe y salió libre. Tras cumplir 103 días de prisión, salió como un vencedor moral; la orden de arresto fue anulada y ya no existía riesgo de fuga o colusión. Para Strauss, el escándalo supuso una derrota rotunda. Cuando Adenauer reorganizó su gabinete en diciembre de 1962, Strauss perdió su puesto, impulsado por la presión de los ministros del FDP.
El Tribunal Constitucional refuerza la libertad de prensa
El caso no se resolvió legalmente hasta varios años después. En 1965 el Tribunal Federal de Justicia declaró que no había pruebas de que Ahlers y Augstein hubieran traicionado intencionalmente secretos de Estado. Sin embargo, la sentencia del Tribunal Constitucional de 1966 tuvo mayor impacto: reafirmó la enorme importancia de la libertad de prensa para la democracia.
Lo que inicialmente amenazó la existencia de la revista se convirtió en una ventaja a largo plazo. Según el historiador Hans‑Ulrich Wehler, Spiegel ganó una posición privilegiada y Augstein se convirtió en el "rey no coronado de los medios alemanes", ejerciendo una influencia política decisiva que perduró durante décadas.