La caída de Napoleón Bonaparte en 1815 fue el resultado de una serie de errores estratégicos y problemas estructurales que se acumularon a lo largo de su imperio.
1. Invasión de Rusia (1812)
La campaña contra Rusia terminó en un desastre total. El ejército ruso aplicó una política de tierra quemada, dejando a los soldados franceses sin alimentos ni refugio. El crudo invierno ruso agravó la situación, provocando enormes bajas y obligando a Napoleón a una retirada desastrosa.
2. Crisis económica
Las guerras napoleónicas fueron extremadamente costosas. Para financiar el esfuerzo bélico, el gobierno emitió gran cantidad de papel moneda, lo que desencadenó una fuerte inflación y una profunda inestabilidad económica, generando descontento entre la población francesa.
3. Oposición política
El poder de Napoleón se sustentaba en sus conquistas militares y carecía de una base política sólida. Tras la derrota en Rusia, sus rivales aprovecharon la oportunidad para formar coaliciones anti‑napoleónicas, culminando con su derrota definitiva en la batalla de Waterloo en 1815.
4. Auge del nacionalismo
Las conquistas francesas despertaron sentimientos nacionalistas en numerosos países europeos. Las poblaciones dejaron de aceptar la dominación francesa y se levantaron en armas contra el Imperio.
5. Bloqueo naval británico
La Marina Real británica impuso un bloqueo económico a Francia, impidiendo la importación de mercancías esenciales. Este bloqueo debilitó la economía francesa y redujo la capacidad del ejército para sostener campañas prolongadas.