Introducción
La historia antigua fue escrita mayormente por hombres, y por eso pocas mujeres aparecen con protagonismo en los anales, aunque muchas lo merecían. Fulvia Flacca Bambalia (aprox. 77 a.C.) fue una de esas figuras: la primera mujer no mitológica en aparecer en una moneda romana y una de las más influyentes en la política de la República.
Orígenes y familia
Hija del senador Marco Fulvio Flaco Bambalio y de Sempronia Graca, descendiente de la influyente familia Graco, Fulvia nació en una familia que combinaba la aristocracia senatorial con la tradición plebeya de la gens Flaca de Tusculum. Desde joven supo que su destino no estaba en el telar ni en la conversación del foro, sino en el juego de poder.
Primer matrimonio: Publio Claudio Pulcro
Su primer esposo fue Publio Claudio Pulcro, un político populista que los historiadores posteriores catalogaron como demagogo. El matrimonio, acordado cuando Fulvia aún era una adolescente, unía la fortuna de la joven con las ambiciones de Pulcro. El escándalo más famoso de este matrimonio fue el intento de Pulcro de infiltrarse disfrazado de mujer en la sagrada ceremonia de la Bona Dea, celebrada en la casa del Pontifex Máximo Julio César. El hecho provocó la famosa frase de César: «La esposa del Pontifex Máximo debe ser pura y parecerlo». Pulcro fue juzgado por sacrilegio, pero gracias a sobornos escapó a la condena, lo que lo alejó definitivamente de los optimates.
Claudia Pulcra y la violencia política
En 57‑56 a.C. nació Claudia Pulcra, hija de Fulvia y Pulcro, en el apogeo del poder de su padre. La familia se alineó con el popular Cneo Claudio Pulcro (más tarde llamado Clodio), quien, apoyado por las collegia de la plebe, desató una ola de violencia contra los optimates, especialmente contra Marco Tulio Cicerón. En 52 a.C. Clodio fue asesinado por el asesino de los optimates, Milón, en la Vía Apia; la plebe lo honró con una cremación en el Foro.
Segundo matrimonio: Cayo Scribonio Curio
Viuda a los 51 a.C., Fulvia eligió como segundo esposo a Cayo Scribonio Curio, un aristócrata ambicioso que, tras recibir sobornos, abandonó a los optimates y se alió con César. Curio obtuvo la tribunidad en 50 a.C., pero murió en 49 a.C. durante la campaña en África, emboscado por el comandante númida Saburra en el río Bagradas.
Tercer matrimonio: Marco Antonio
El último matrimonio de Fulvia fue con Marco Antonio, el magister equitum de César. La unión, probablemente en 46 a.C., dio origen a dos hijos: Marco Antonio Antilo (nacido en 47 a.C.) y Julio Antonio (nacido en 45 a.C.). Tras el asesinato de César en el 44 a.C., Fulvia se convirtió en la verdadera fuerza detrás de Antonio, influyendo en sus decisiones y participando activamente en la política del Segundo Triunvirato.
Venganza contra Cicerón
Tras la muerte de su segundo esposo, Fulvia y su madre testificaron contra Milón, pero nunca perdonaron a Cicerón, a quien consideraban el instigador moral de la violencia que acabó con Curio. Cuando el triunvirato ordenó exhibir la cabeza y la mano derecha de Cicerón en la Rostra, Fulvia, acompañada de sus hijos, perforó la lengua del orador con una horquilla, simbolizando su venganza.
Conflictos finales y muerte
En el 41 a.C., la rivalidad entre Antonio y Octavio llevó a la guerra civil. Fulvia, acompañando a su esposo, dirigió tropas y emitió órdenes a centuriones, como testimonian las monedas de la época. Después de un largo asedio en Perugia, Antonio y su hermano Lucio se rindieron. Fulvia fue enviada al exilio en Sicyon, donde murió poco después bajo circunstancias poco claras.
Legado y descendencia
Los hijos de Fulvia tuvieron destinos contrastantes. Antilo fue decapitado por orden de Octavio en Alejandría (30 a.C.). Julio Antonio llegó a ser cónsul en el 10 a.C., se casó con Claudia Marcela la Menor (hija de Octavia) y mantuvo una relación con Julia, hija del príncipe Augusto, lo que le costó la vida en el 2 d.C.
Colaboración
Este artículo se elaboró en colaboración con Gabriel Castelló, autor de Archenemies of Rome.

