La conquista de Portugal en 1580
En 1580, tras la muerte sin heredero del rey Sebastián I, Portugal fue incorporado al trono español bajo Felipe II, iniciando la llamada Unión Ibérica.
Consecuencias del dominio español
Este periodo de dominación duró aproximadamente sesenta años (1580‑1640). Durante la unión, Portugal perdió gran parte de su autonomía política y sufrió el debilitamiento de su vasto imperio ultramarino.
La pérdida de control sobre rutas comerciales y colonias, sumada a conflictos internos y externos, marcó el comienzo del declive de Portugal como potencia mundial.