Historia de Europa

Fase moderada de la Revolución Francesa (1789‑1792)

Fase moderada de la Revolución Francesa

También conocida como la Asamblea Nacional Constituyente, este periodo (1789‑1792) marcó el intento de crear una Francia basada en libertad, igualdad y fraternidad.

1. Transformación social

  • La Asamblea se propuso redactar una Constitución, lo que supuso la abolición del feudalismo y de los privilegios de los estamentos.
  • El 26 de agosto de 1789 se proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, estableciendo la igualdad ante la ley.
  • En 1790 se aprobó la Constitución Civil del Clero, poniendo a la Iglesia bajo control estatal.

2. Nacionalización de los bienes eclesiásticos

  • La Iglesia era una de las instituciones más ricas de Francia; confiscar sus tierras sirvió para financiar la revolución y aliviar la crisis fiscal.
  • En noviembre de 1789 la Asamblea nacionalizó los bienes eclesiásticos y los puso a la venta.

3. Reformas económicas

  • Se adoptaron medidas inspiradas en los fisiócratas, como Turgot, para fomentar el libre comercio y la industria.
  • Se suprimió el sistema de gremios, otorgando mayor libertad a comerciantes y artesanos.
  • Se emitieron los assignats, una moneda respaldada por los bienes confiscados de la Iglesia, para intentar estabilizar las finanzas.

4. Monarquía constitucional

  • El objetivo era mantener al rey pero limitar sus poderes mediante una Constitución.
  • En 1791 Luis XVI aceptó la Constitución que estableció la separación de poderes, creó la Asamblea Legislativa y anuló la monarquía absoluta.
  • Este acto marcó el fin de la fase moderada y abrió paso a la etapa más radical.

5. Creciente polarización

  • Los nobles y el clero percibieron la pérdida de sus privilegios como una injusticia.
  • Se formaron dos bloques políticos: los moderados (feuillantes) y los más radicales (girondinos y jacobinos).
  • El rey y la reina intentaron, en secreto, obtener apoyo extranjero para restaurar su autoridad.

En resumen, la fase moderada sentó las bases de reformas sociales, políticas y económicas que transformaron a Francia, pero también reveló profundas divisiones internas que conducirían a una radicalización y violencia crecientes en los años siguientes.