Clima general durante la época isabelina
En la Inglaterra del siglo XVI y principios del XVII, el clima fue relativamente cálido y seco, un periodo conocido como la “Pequeña Edad de Hielo”.
Las temperaturas medias fueron aproximadamente 1 °C más altas que en los mil años anteriores, lo que adelantó el desarrollo y la maduración de los cultivos, favoreciendo cosechas abundantes. La sequía redujo la frecuencia de inundaciones y de otros desastres meteorológicos.
Consecuencias económicas y sociales
Este clima benigno impulsó la productividad agrícola, provocando una caída de los precios de los alimentos y una mejora general del nivel de vida. Además, el tiempo templado facilitó actividades al aire libre como la caza, la pesca y la asistencia a festividades.
Fin de la Pequeña Edad de Hielo
A principios del siglo XVII las temperaturas empezaron a descender nuevamente. El enfriamiento trajo consigo cosechas fallidas, hambrunas y una mayor propagación de enfermedades.