Varios factores impulsaron el regreso de los colonos ingleses desde América a su tierra natal.
La Guerra Civil inglesa (1642‑1651)
Este conflicto entre los partidarios del rey Carlos I y del Parlamento culminó con la ejecución del monarca y el breve establecimiento de una república. Muchos colonos eran realistas leales a Carlos I; tras la restauración de la monarquía bajo Carlos II, decidieron volver para apoyar al nuevo régimen.
La Revolución Gloriosa (1688)
La llegada al trono de Guillermo de Orange y María, tras la destitución sin sangre de Jacobo II, generó temor entre los colonos protestantes. Al ser Jacobo II católico, temían la imposición del catolicismo y regresaron a Inglaterra para respaldar al nuevo gobierno protestante.
Mejoras económicas en la metrópoli
El auge económico de Inglaterra a finales del siglo XVII y principios del XVIII ofreció mayores oportunidades de empleo y una vida más cómoda, lo que motivó a muchos colonos a regresar.