Contexto histórico
Cuando Alejandro Magno falleció en 323 a.C., su vasto imperio quedó sin un heredero claro. Los generales que habían servido a Alejandro, conocidos como los diádocos, se repartieron los territorios.
Grecia
Inicialmente la regencia de Grecia fue otorgada a Antípatro, quien había actuado como regente de Macedonia mientras Alejandro estaba en campaña. Tras la muerte de Antípatro en 319 a.C., su hijo Casandro tomó el control de Grecia y, poco después, se proclamó también rey de Macedonia, unificando ambas regiones bajo su mando.
Macedonia
El corazón del imperio, Macedonia, fue asignado a Filipo Arrideo, medio hermano de Alejandro. Debido a sus limitaciones mentales, Filipo fue usado como títere por varios diádocos que luchaban por el poder. Finalmente, Casandro, que ya dominaba Grecia, consiguió también el control de Macedonia y gobernó ambos territorios hasta su muerte en 297 a.C.
Así, tanto Grecia como Macedonia quedaron bajo la autoridad de Casandro, quien consolidó su poder hasta el final de su vida.