El Segundo Congreso Continental autorizó la impresión de papel moneda el 10 de mayo de 1775. La decisión se tomó poco después de que los delegados se reunieran en el State House de Filadelfia, con el objetivo de definir la respuesta colonial a los hechos ocurridos en Lexington y Concord.
Esta medida buscaba proporcionar los recursos financieros necesarios para sostener la resistencia contra la autoridad británica y financiar el esfuerzo bélico emergente.