Durante la primavera de 1916, los combates se extendieron por ambas márgenes del río Mosa, convirtiendo al frente de Verdún en una verdadera carnicería.
Ofensiva alemana en la margen izquierda
El Kronprinz instó a Falkenhayn a atacar la ribera izquierda para silenciar los cañones franceses. Las tropas alemanas avanzaron alrededor de Mort‑Homme, el Bois des Bourrus, el Bois de Cumière y el Bois des Corbeaux. El 6 de marzo los alemanes bombardearon y atacaron Mort‑Homme, pero la intensa respuesta de artillería francesa les obligó a retroceder. Este “batalla dentro de la batalla” se prolongó hasta el 15 de marzo, transformando la zona en un desierto de fuego y barro.
Ofensiva alemana en la margen derecha
Al día siguiente, el 7 de marzo, los alemanes lanzaron una ofensiva desde Douaumont contra la ribera derecha, peleando en los restos de Fort Vaux, la Côte du Poivre y Avocourt. El sector cambió de manos trece veces, convirtiéndose en una masacre sin cuartel.
Situación de las fuerzas francesas
El general Pétain solicitó refuerzos a Joffre, quien prefería concentrarse en la futura ofensiva del Somme. Pétain llegó a decir: «El GQG me causa más problemas que los bóxeres». El 20 de marzo la 11ª División bávara tomó la colina 304, que dominaba Mort‑Homme. A pesar de estos avances, la ofensiva alemana en ambas márgenes fue detenida por los franceses.
Al inicio de la batalla el ejército francés contaba con 150 000 hombres; en abril esa cifra había ascendido a 525 000. La concentración de tropas en una zona tan reducida explica, en parte, la magnitud del derramamiento de sangre. Joffre, al ver que los alemanes se habían detenido, buscó un mando más ofensivo y nombró a Pétain jefe del Centro y del Grupo de Ejércitos Nivelle en Verdún.
Batalla por Fort Douaumont
El general Mangin recibió la orden de recapturar Fort Douaumont. Tras seis días de bombardeo, la infantería francesa entró en el fuerte el 22 de mayo, pero fue expulsada dos días después. Mientras tanto, 10 000 soldados franceses cayeron defendiendo la colina 304, donde los alemanes mantenían su posición.
En ese momento el artillería alemana contaba con 2 200 piezas frente a 1 800 del bando francés, lo que mantuvo la ventaja de los alemanes en el campo de tiro.
Asalto al Fort Vaux
Falkenhayn reanudó la ofensiva en la margen derecha. En un frente de 6 km los alemanes desplegaron una relación de fuerzas de 4 a 1. A 3 km al sureste de Douaumont se encontraba el Fort Vaux, defendido por una guarnición de 600 hombres que sufrían escasez de agua, alimentos y municiones.
Tras una intensa preparación de artillería, el 1 de junio la infantería alemana atacó el fuerte. El 2 de junio lograron entrar en el recinto, pero la lucha continuó calle por calle. El 6 de junio una expedición de refuerzo fue aniquilada y, finalmente, el comandante Raynal capituló, entregando el fuerte a los alemanes.
Últimos intentos alemanes
El 18 de junio Falkenhayn lanzó una lluvia de gases fosgeno sobre Verdún. Los 70 000 soldados alemanes tuvieron que esperar a que el gas se disipara antes de poder avanzar, tiempo que los franceses aprovecharon para reforzar sus posiciones. El asalto final del 23 de junio fue contenido, dejando la zona bajo control francés.
Así, Verdún se convirtió en un símbolo de la brutalidad de la Primera Guerra Mundial, donde el hierro, el fuego y el barro formaron una tríada infernal que marcó a soldados de ambos bandos.