Historia antigua

El fugaz viaje del cónsul a Roma y el asalto a las víctimas

El rumor de una victoria tan rotunda que se creía que el enemigo marchaba sobre Roma con sus estandartes desplegados causó un terror profundo en la ciudad. Se necesitaba más esperanza y recursos para repeler los asaltos que se avecinaban a las puertas y murallas.

Derrotas consulares y la llegada de Sempronius

«Un cónsul había sido derrotado en las riberas del Ticino, otro recordado de Sicilia, y los dos ejércitos consulares acababan de ser vencidos. ¿De qué líderes, de qué legiones dependerá ahora la ayuda?» El terror se apoderó de todos cuando se vio llegar a Sempronius. A pesar de mil peligros y de la caballería de Aníbal que merodeaba por la llanura, el cónsul logró escapar, aunque sin esperanza de no ser descubierto.

Reuniones consulares y nuevos mandatarios

Sempronius celebró reuniones consulares, lo que resultó crucial en aquella circunstancia, y luego regresó a sus cuarteles. Cneo Servilio y Cayo Flaminio fueron nombrados nuevos cónsules.

Incursiones enemigas en los campamentos

Los romanos, acampados en invierno, fueron constantemente perturbados por la caballería númida que merodeaba, así como por celtíberos y lusitanos en zonas donde la caballería encontraba demasiados obstáculos. Sólo los suministros que llegaban por el Po en barcos escapaban a los ataques.

El asalto nocturno a Piacenza

En un mercado cercano a Piacenza, protegido por gruesos muros y una guarnición fuerte, Aníbal, confiado en su dominio, intentó un ataque nocturno con su caballería y tropas ligeras. Sin embargo, la vigilancia de los guardias evitó el engaño. El grito de alarma resonó hasta Placentia. Al amanecer, el cónsul llegó con su caballería; las legiones, ordenadas a seguirle, se formaron en batallones cuadrados. Se desató una batalla de caballería; Aníbal salió herido, lo que asustó a los cartagineses, y la guarnición ofreció una férrea resistencia.

La campaña contra Victumulae

Tras unos días de reposo y con su herida apenas curada, el cónsul volvió a la campaña y atacó Victumulae, otro mercado fortificado durante la guerra contra los galos. Allí se había concentrado gran parte de la población de tribus vecinas, temerosas del saqueo. Inspirados por el ejemplo de la guarnición de Placentia, los habitantes se armaron y avanzaron contra Aníbal. No era un ejército disciplinado, sino una muchedumbre; sin embargo, unos pocos romanos lograron derrotar a unos treinta y cinco mil hombres desorganizados.

La toma y el saqueo de la ciudad

Al día siguiente, la ciudad se rindió y recibió una guarnición. Los vencidos fueron obligados a entregar sus armas, obedeciendo. De pronto se dio la señal para que los vencedores saquearan la ciudad como si hubiese sido tomada por asalto. No faltó la brutalidad, la barbarie y la crueldad que caracterizan los relatos de captura de ciudades en la historia. Así fueron las expediciones invernales de Aníbal.