Historia antigua

Inicio de un nuevo año de guerra (217)

Inicio de un nuevo año de guerra (217)

Con la llegada de la primavera, Aníbal abandonó los cuarteles de invierno después de haber intentado sin éxito cruzar los Apeninos bajo un frío insoportable. El paso del invierno había sido peligroso y estaba marcado por el temor.

Los galos, motivados por la codicia, cambiaron su odio hacia los romanos contra Aníbal. Sus jefes intentaron emboscar al general cartaginés, pero las traiciones mutuas y los cambios de ropa y pelucas de Aníbal le permitieron escapar de sus trampas.

Al mismo tiempo, el cónsul romano Cneo Servilio tomó posesión del cargo el idus de marzo. En su primera reunión con el senado surgieron críticas sobre la legitimidad de los auspicios y la autoridad del segundo cónsul.

El ambiente se vio agravado por una serie de prodigios anunciados simultáneamente en distintas provincias: lanzas encendidas en Sicilia, incendios en la costa de Cerdeña, escudos que sangraban, el sol que parecía encogerse, piedras ardientes en Praeneste, lunas dobles en Capena, aguas teñidas de sangre en el Leteo, entre otros fenómenos extraños.

El cónsul, tras presentar los informes de los prodigios, consultó al senado sobre los ritos religiosos. Se decidió ofrecer sacrificios mixtos de animales grandes y de leche durante tres días, siguiendo las instrucciones de los decenviros.

Entre las ofrendas se incluyeron un rayo de oro para Júpiter, ofrendas de plata para Juno y Minerva, grandes víctimas para Juno Regina en el Aventino y Juno Sospita en Lanuvio, y contribuciones de las matronas y libertas para Juno Regina y Feronia respectivamente.

En diciembre, se realizó un gran sacrificio en el templo de Saturno en Roma, se organizó una lectisternia y se celebró un banquete público que marcó el inicio de las Saturnalias, con cantos y festines que se prolongaron durante un día y una noche.