Prejuicios contra los zurdos en la antigüedad
Ser zurdo nunca ha sido fácil, ni en la Antigüedad ni en la actualidad. En todas las culturas predominó una preferencia por la mano derecha, que se asociaba con lo bueno, los ritos, la comida, los dioses y la curación; mientras que la izquierda se vinculaba con lo negativo: maldiciones, insultos y daño.
Filosofía y simbolismo
Incluso filósofos tan racionales como Platón equiparaban la derecha con la virtud y la izquierda con el mal. Pythagoras, antes que él, describió diez pares de opuestos donde la derecha representaba la masculinidad, la luz y la bondad, y la izquierda la feminidad, la oscuridad y el mal.
Los zurdos en la literatura épica
En la Iliada (XXI, 164‑168) aparece Asteropeo, un héroe paionio que lanza dos lanzas a Aquiles simultáneamente, una con cada mano. Asteropeo era ambidiestro, descendiente del dios fluvial Axio, y aunque Aquiles logra matarlo, su hazaña ilustra el valor estratégico de la zurdera.

Ventajas tácticas de los zurdos
En el combate cuerpo a cuerpo, la zurdera tenía una clara ventaja sorpresa. Los oponentes diestros esperaban enfrentar a otro diestro; al encontrarse con un zurdo, su posición y su arma quedaban desorientadas. Además, los zurdos entrenaban contra rivales diestros, mientras que los diestros debían improvisar en el momento.
Arquitectura a favor de la zurda
Un caso extremo de adaptación es la escalera de caracol de la catedral de Lincoln (Reino Unido), construida en sentido contrario al habitual. Así, los atacantes diestros encontraban imposible balancear la espada al subir, mientras que los defensores zurdos disfrutaban de mayor libertad de movimiento. Curiosamente, la defensa de la catedral fue confiada a un clan escocés formado exclusivamente por hombres zurdos.

Los zurdos en la Biblia
En la Biblia aparecen tres menciones a personas zurdas, todas vinculadas a la tribu de Benjamín. La primera relata el asesinato del rey moabita Eglón por Ehud, un juez zurdo (Jueces 3:12‑30). La segunda describe a 700 benjamitas que lanzaban la honda con la mano izquierda, resaltando su mortal precisión (Jueces 20:16). La tercera menciona a dos docenas de guerreros benjamitas ambidiestros que apoyaron a David en Hebrón (Crónicas 12:2).
¿Genética o entrenamiento?
En 2013, los investigadores Boyd Seevers y Joanna Klein estudiaron si la prevalencia de la zurdera entre los benjamitas era innata o adquirida. Concluyeron que ambas causas influyeron: una predisposición genética que, combinada con un entrenamiento tribal, otorgaba una ventaja estratégica.
Según ellos, los cronistas bíblicos destacaron esta particularidad porque resultaba curiosa: la propia palabra "Benjamín" significa "hijos de la mano derecha", lo que hacía irónica la presencia de una tribu mayoritariamente zurda.

La aniquilación y la supervivencia
A pesar de su ventaja en combate, la tribu de Benjamín fue prácticamente aniquilada por las demás tribus israelitas en la batalla de Gibeá (entre 1200 y 1000 a.C.). Solo unos 600 hombres lograron sobrevivir, ocultándose en una cueva durante cuatro meses.
Al temer que la tribu desapareciera, las demás tribus acordaron que los benjamitas tomaran nuevas esposas entre sus mujeres. Como ninguno quería casarse con un benjamita, se tomó una medida controvertida: 400 hombres de la tribu de Mazar, que no mostraron compasión por el destino de los benjamitas, fueron ejecutados y sus viudas entregadas a los sobrevivientes. Así, la tribu continuó existiendo, aunque quedó como la más pequeña de todas.
De Benjamín a Israel
Con la disolución del Reino de Israel en 930 a.C., Benjamín se unió a Judá para formar un nuevo reino. Sobrevivieron a la conquista asiria, fueron deportados a Babilonia y, al regresar, la distinción entre Benjamín y Judá se desvaneció, fundiendo una identidad única: Israel.