Historia antigua

Memel 1944: momentos de horror bélico, la historia de un tanque Pz IV

Memel 1944: momentos de horror bélico, la historia de un tanque Pz IV

Contexto del combate

El 7 de octubre de 1944, las fuerzas alemanas luchaban por contener la ofensiva soviética en la zona de Memel, en el extremo noreste de la Prusia Oriental. El día estaba nublado y lloviznaba ligeramente. La 7ª División de Infantería, junto a los restos de la 551ª División de Granaderos del Pueblo, intentaban frenar la avalancha roja.

El tanque y su tripulación

Johann Huber, entonces un joven oficial en período de prueba, se vio asignado como simple cargador al Pz IV de la 7ª División Panzer (conocida como la "División Fantasma" de Rommel). Su sargento, Izeke, también actuaba como jefe de tripulación de urgencia, sin experiencia de combate, al igual que el artillero del tanque. La inexperiencia de ambos casi provocó la destrucción del vehículo, pero, por pura suerte, el tanque y su tripulación lograron sobrevivir y seguir luchando.

El choque en el pueblo de Luoke

El Pz IV de Huber quedó atrapado en el pueblo de Luoke, donde también operaban elementos de la División Grossdeutschland. La tripulación presenció cómo varios Panthers de Grossdeutschland explotaban bajo la lluvia de fuego de artillería soviética. Cohetes, proyectiles y fragmentos volaban, arrojando cuerpos y partes humanas al aire.

«Nos detuvimos en un punto donde se veía la carretera. Era una escena horrible: decenas de soldados muertos o gravemente heridos, cientos de heridos graves y fallecidos», recordó Huber, describiendo el efecto de los cohetes Katyusha soviéticos.

El intento de rescate

Un suboficial herido de gravedad en el abdomen, con los intestinos expuestos, se arrastró hasta el tanque implorando que lo llevaran a bordo. Huber describió la escena: «Caía al suelo, aferrado a sus entrañas, mientras intentaba subir al tanque. Murió allí mismo, intentando salvarse».

El conductor, Richard Braunmandle, avanzó unos diez metros y se detuvo porque había heridos en la carretera. Otros tanques, sin detenerse, pasaron por encima de vivos y muertos, aplastándolos. Finalmente, alrededor de doce infantes lograron subir al Pz IV, pero pronto los soviéticos abrieron un intenso fuego de bombas, cohetes y ametralladoras.

La desesperación en el interior del tanque

El tanque respondió con sus ametralladoras mientras avanzaba unos dos kilómetros dentro de las líneas rusas. De repente, el sargento gritó que el torreta estaba atascada. Huber recordó: «Dentro del tanque había solo un soldado, temblando de frío, con una temperatura de –30 °C. Los demás ya estaban muertos».

Supervivencia y el final de la guerra

Huber tuvo la suerte de escapar del masacre del este. Fue trasladado en barco al oeste, donde se incorporó a una compañía de infantería que sería enviada a Berlín en abril de 1945. Tras el fin de la guerra, fue capturado por las fuerzas estadounidenses.