La República Holandesa (1588‑1795)
Conocida formalmente como la República de los Países Bajos Unidos, este Estado abarcó, aproximadamente, el territorio del actual Reino de los Países Bajos. Entre 1588 y 1795 se consolidó como una potencia mundial, especialmente durante el siglo XVII.
Orígenes y formación
La república surgió de siete provincias del norte que, entre 1568 y 1609, lograron su independencia de España. En 1579 firmaron la Unión de Utrecht, una alianza destinada a reforzar sus capacidades militares dentro del conjunto de provincias rebeldes. Cuando las provincias del sur (hoy Bélgica y Luxemburgo) fueron reconquistadas por España, las siete provincias firmantes quedaron constituidas como un nuevo Estado independiente.
Gobierno y poder político
Durante los dos siglos siguientes, el control político del Estado descentralizado se alternó entre la provincia de Holanda y los príncipes de Orange, quienes ejercían el cargo de stadtholder. Esta figura aportó un grado mayor de centralización, aunque generó tensiones internas.
La Edad de Oro
En el siglo XVII la República alcanzó su máximo esplendor. Desarrolló un vasto imperio colonial, participó en las guerras de coalición contra Luis XIV de Francia, se convirtió en un centro neurálgico de las finanzas internacionales y floreció como un importante foco cultural.
Declive y colapso
El siglo XVIII marcó el deterioro de la República. Las guerras terrestres agotaron sus recursos, su flota quedó en abandono y su imperio colonial quedó eclipsado por el británico. En 1795, la revolución democrática holandesa y la invasión de los ejércitos franceses provocaron el colapso de la República.