Historia antigua

Sultanato de Delhi: historia, importancia y gobernantes

Fundación del Sultanato

El Sultanato de Delhi fue la principal entidad musulmana de la India del norte entre los siglos XIII y XVI. Su origen se remonta a las campañas de Muʿizz al‑Dīn Muḥammad ibn Sām (Muḥammad de Ghūr) y su lugarteniente Qutb al‑Dīn Aibak entre 1175 y 1206, destacando las victorias en las batallas de Taraori (1192) y Chandawar (1194).

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Consolidación bajo Iltutmish

Los guerreros ghuridas mantuvieron su vínculo con Ghūr (actual Ghowr, Afganistán) hasta que el sultán Iltutmish (r. 1211‑1336) estableció la capital permanente en Delhi. Defendió el territorio de los mongoles en la década de 1220 y consolidó el control sobre los principales centros urbanos del norte de la India, limitando la expansión de los rajputs.

Era de estabilidad: Balban

Tras la muerte de Iltutmish, una década de luchas internas dio paso a casi 40 años de estabilidad bajo Ghiyāth al‑Dīn Balban (sultán 1266‑1287). Durante su mandato Delhi se mantuvo a la defensiva frente a los mongoles y adoptó una política cautelosa contra los rajputs.

Dinastía Khalji (1290‑1320)

Con la dinastía Khalji, el sultanato alcanzó un carácter imperial. ʿAlāʾ al‑Dīn Khalji (r. 1296‑1316) conquistó Gujarat (≈1297), fortificó el Rajasthan (1301‑1312) y convirtió en vasallos a los principales reinos hindúes del sur (1307‑1312). Además, repelió los ataques de los mongoles chagatai de Transoxania (1297‑1306).

Los Tughluq y la expansión al Deccan

Muḥammad ibn Tughluq (r. 1325‑1351) intentó crear una élite militar y administrativa musulmana en el Deccan, fundando una segunda capital en Daulatabad. Sin embargo, la aristocracia local se rebeló y, en 1347, surgió el Sultanato Bahmaní. Su sucesor, Fīrūz Shah Tughluq (r. 1351‑1388), no intentó reconquistar el Deccan.

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Declive y invasiones

El poder del sultanato se vio seriamente debilitado por la invasión del conquistador turco Timur (Tamerlán) en 1398‑99, que saqueó Delhi. Bajo la Dinastía Sayyid (≈1414‑1451) el sultanato quedó reducido a una potencia terrestre, constantemente en conflicto con pequeños principados musulmanes y hindúes.

Dinastía Lodi y caída ante los mogoles

La Dinastía Lodi (1451‑1526) logró una parcial recuperación gracias a la inmigración afgana. Sin embargo, la victoria de Bābur en la Batalla de Panipat (21 abril 1526) marcó el fin definitivo del Sultanato de Delhi. Tras breves intentos de restauración por parte de Shēr Shah Sūr y la derrota de Humāyūn en 1556, el territorio quedó incorporado al Imperio mogol.

Legado cultural y político

El Sultanato de Delhi nunca rompió con las tradiciones políticas de la India preislámica; los gobernantes musulmanes reconocieron la autoridad de los jefes hindúes y mantuvieron una élite compuesta por turcos, afganos, khaljis y conversos hindúes. La constante amenaza mongola y la falta de comunicaciones eficientes obligaron a los sultanes a delegar amplios poderes a sus gobernadores locales.


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